Oiga, que aunque no lo parezca, también me he dejado los cuernos en Bruselas. Dormí menos de 4 horas al día, bebí más café que en toda mi vida y no pude disfrutar de casi ninguno de los ECCESOS (el gimnasio, la sauna, el hidromasaje, la máquina de limpiar zapatos... y del buffet sólo pude disfrutar un día).
Es que si os aburro con detalles sobre trabajo, esto no lo ve ni el Tato.
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