Día 8. Ropas militares y canciones rusas.
Hemos recorrido media ciudad buscándolo hasta encontrarlo. Así es Julia, nuestra anfitriona, guía y representante en Rusia. Resuelta. Agradable. Alegre. Genial.
Yo pronuncié caprichosamente: "Me encantaría tener un abrigo de esos". Señalando a un militar con abrigo largo y ajustado.

Ella tomó nota.
Mi abrigo militar es increíble.
También aprovechamos para comprar una decena de gorros militares de soldado con sus respectivas insignias soviéticas en una tienda de vestuario militar. Y también estrellas y botones para decorar los trajes. Creo que a Margarita, nuestra diseñadora de vestuario, le gustarán.
Llevamos de vuelta otros dos trajes militares de la época soviética, cortesía de los amigos del padre de Masha. ¡Gracias de nuevo!

Al anochecer, Miriam y yo fuimos a un concierto del Pyatnitzky State Russian Folk Choir. Un coro ruso tradicional absolutamete maravilloso que nos deleitó durante dos horas con bailes, risas, canciones y una sensación de extraña felicidad. Ha sido una de las mejores cosas del viaje.
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