Diario de a bordo de Henry Pierrot. Día 3.
"Sé que todos avanzamos matando, nuestro camino es un cementerio donde no hay nichos para la palabra perdón"
Ignaci
(Lunes)
Se acerca el momento. He puesto en contacto a N. con Remate y hoy haremos una pequeña reunión en la sede del proyecto (local que será pronto -según me dicen- un bar).
N. me pregunta -via mail- qué tipo de persona es Remate. Yo contesto sin dudarlo "Generosa".
Remate es (sin duda) una de las pocas personas que conozco que hacen que me muera de admiración.
Si mañana me pidiera un favor disparatado (como quemar un maizal o atracar el tren de las 5) lo haría gustosamente.
Iría al penal de San Quintín por él.
Eso en cuanto a Remate como persona. Remate como músico me supera. Es genial, así de simple.
Estoy más nervioso por esta cita que por la primera. Esta es la que me hace verdadera ilusión. Gente con talento a punto de chocar. Eso es lo que realmente se me da bien. Mezclar a la gente valiosa que he ido conociendo y ver qué sucede.
Evidentemente la cita es un éxito y Remate se compromete a hacer la banda sonora. Cuando salgo del local estoy anestesiado. Casi feliz. Al poco recibo la eufórica llamada de Remate. Y luego la -no menos entusiasmada- de N. Creo que se han caído bien.
Por mi parte tengo que ir a trabajar (única constante en este proceso, cuando algo bueno suceda yo tendré que ir a trabajar). Será difícil olvidar días como estos.
(Martes)
El buzón de entrada de mi mail sigue colapsado. He pedido a mis contactos que creen "obras derivadas" de mi poemario o del proyecto. Alberto Torices y Miguel Paz son los primeros en enviar sus cuentos. Con ellos siempre es igual, responden con celeridad a cualquier impulso. Es un placer trabajar así.
Algunas colaboraciones tardarán más o no llegarán nunca.
Tenemos en mente hacer una pequeña fiesta con un concierto improvisado de Remate y la lectura de algún poema mío. La última vez que recité -esto no lo saben- temblé tanto que la gente pensó que lo había hecho encima de un terremoto. Espero que "la lectura de algún poema mío" acabe cayéndose del cartel.
Mi mayor problema con el proyecto soy yo mismo. Me pilla en el peor momento de mi vida. Aunque a poco que alguien me conozca sabrá que cuando suelto frases como "el peor momento de mi vida" es porque tengo una memoria horrible. Seguramente no sea el peor momento pero sí un mal momento.
Nuevamente entiendo la fatalidad como un estado de ánimo.
El caso es que me encuentro en Madrid, en una situación económica preocupante y un estado emocional poco alentador.
(Miércoles)
Hablo mucho con el editor de mi libro sobre los nuevos (y desconcertantes) pedidos. Dice que a este paso agotaremos la edición. Nunca pensé oír esas palabras. La tirada de mi libro fue de 500 ejemplares. Una burrada -en mi opinión- y deben quedar tan sólo 50.
Lo comento con Riot y se comprometen a hacer todo lo posible por reeditarlo. Me dicen que empiece a pensar qué me gustaría. "No sé, que lo adapten al cine".
Nos reímos un rato.
La opción a) es reeditarlo en el mismo sello. La opción b) es hacer una edición de lujo. La opción c) es enviarlo a otra editorial. La opción d) es olvidarse de todo e irme a tomar unas cañas.
En lo tocante al día de hoy la opción d) gana por goleada.
Javier Arce aporta su granito de arena con unas maravillosas portadas falsas de mi poemario.
Se me pone la piel de gallina.
Ahora me doy cuenta de que escribir "gente con talento" y hablar de Javier Arce es todo uno.
Como tengo la tarde libre me echo una siesta de la que parezco no querer salir nunca.
Ya de noche buceo entre mis libros hasta encontrar el "Diario de Rodaje de Sacrificio" de Lars-Olof Löthwall. Recuerdo que la primera impresión que tuve al leerlo fue lo divertidísimo que me resultó.
"T telefonea a Moscú y habla con su perro, según la interprete" (p.ej)
Paso un tiempo delicioso sumergido en él y luego me voy al cine.
Cuando llego, todas las sesiones han empezado. Aún debo tener los horarios de los cines de León metidos en la cabezota.
Eran (y seguro siguen siendo) estos 5.30h, 8,10h y 10.45h.
Vuelvo a casa pensando lo adorable que resulta ser un paleto.



Hay 0 comentarios en esta entrada: