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La experiencia de "Microfísica" y los límites de Creative Commons

Post invitado. Por Joan Carles Martorell (26 de junio de 2009)

Hace unas semanas Nicolás Alcalá -uno de los responsables "El Cosmonauta"- me propuso escribir algo sobre los límites de Creative Commons. Motivado, él, al conocer nuestro proyecto de remix cinematográfico en microfisica.com/remix, que presentamos el pasado mes de marzo en el Festival ZEMOS98 de Sevilla.

microfisicas.jpgContextualizo. "Microfísica" (2008) es un cortometraje de ficción estrenado en la pasada edición del Festival de Cine de Gijón. Ya cuando iniciamos la producción en 2006 tuvimos claro que queríamos licenciarlo con Creative Commons para que, a parte de poder tener su vida en festivales, muestras, internet y televisiones, pudiera circular y copiarse libremente entre amigos, espectadores y demás. Pero se nos pasó por alto la música. Por un lado contamos con una composición original para la banda sonora -grabada en Bratislava y Munich- y por otro con un live track de la banda Clem Snide -cuyos derechos editoriales gestiona EMI- cedida para la ocasión. Si estas músicas estuvieran licenciadas con Creative Commons pues no habría problema. Pero por varias razones más que respetables, sus autores han firmado la música con el copyright tradicional. Entonces empezó la investigación: ¿puede un producto audiovisual tener dos licencias simultáneas, es decir, copyleft para las imágenes y copyright para el audio? La respuesta teórica fue sí. Pero con el problema de que podría dar lugar a confusión. Es algo evidente y, en consecuencia, para el caso, absurdo. Puesto que para compartir el corto habría que hacerlo sin sonido.

microfisica.jpg Pero claro, la cosa no terminó ahí. En el momento en que empezamos a distribuirlo seguimos encontrándonos con ciertas dificultades. Para empezar, los festivales más importantes -Cannes, Locarno, Venecia, Toronto- exigen que el corto sea inédito y no esté disponible en internet. Por lo tanto nada de Creative Commons porque estaríamos autorizando explícitamente a cualquiera a subirlo a la web. Luego, a la hora de entrar en co-producción con televisiones -en nuestro caso la autonómica balear- se reservan ciertos derechos que, de nuevo, entran en conflicto con Creative Commons. Por no hablar de futuras ventas a las televisiones potentes que compran cortos en Francia o Canadá: siguen exigiendo contenidos inéditos en internet, para poder asegurarse cierta exclusividad por la que pagan. 
 
Así pues, estas son las razones por las cuales nuestro cortometraje "Microfísica" se ha quedado, muy a mi pesar, con una triste © de toda la vida. Es muy complicado querer estar en los dos bandos: el de la cultura libre y el de las televisiones o festivales importantes. Al igual que el querer contar con músicas que no sean copyleft para tu film. Hasta que nuestra bendita industria cultural no se ponga al día, la cosa sigue así. Otra opción, por supuesto, es optar por unos circuitos de monetización y exhibición completamente alternativos. O como dirían otros: pasar olímpicamente del sistema. Y en ésas están los amigos de "El Cosmonauta" con una excelente propuesta que espero que les vaya muy bien. Fuera también han habido experiencias similares de crowd-funding como la de "Artemis Eternal".


jcmartorell.jpgPero siguiendo con "Microfísica", después de todo, nuestro plan final fue mucho más divertido: entregar los brutos. Algo que quizá va mucho más allá de licenciar un film con Creative Commons. La idea fue del buen amigo Francesc Felipe -con quien co-dirigí el proyecto "Noches Blancas" (2002), una experiencia pionera audiovisual en internet en la que tres años antes del Youtube ya ofrecíamos todos los vídeos en nuestra web- después de ver un pre-montaje del corto: cada espectador debería poder montar su propia versión del film. Así pues troceamos las secuencias, las dejamos sin etalonar y sin música, las licenciamos individualmente con BY-SA 3.0 -permitiendo el uso comercial- y las subimos a nuestra web. Lo interesante de esta fórmula es que por un lado no entra en conflicto con el calendario y exigencias de la distribución tradicional de un cortometraje y por otro permite que los espectadores puedan hacer lo que quieran con las imágenes del corto -incluido cierto material que quedó fuera del montaje original. En un principio pensé en subirlas a Jumpcut.com, servicio gratuito de edición de vídeo online de Yahoo, para que todo fuera más lúdico y sencillo... pero cerró hace unos meses, al igual que otros similares. Sigue en pie Kaltura, pero te piden unos 3.000 euros al año como mínimo para algo así. 
 
En el fondo todo esto no es nada nuevo. En la red existen miles de vídeos que remezclan films, juegos, música... como es el caso de los grandiosos Eclectic Method. O incluso en el DVD de "El cielo sobre Berlín" Wim Wenders retaba al espectador a utilizar escenas eliminadas, y también el caso de "24 Hour Party People" en la que desde el DVD te invitan a sincronizar una música por la que no consiguieron los derechos. Pero claro, todo ello desde usos "no explícitamente autorizados por los autores y/o productores y/o editores", que tanta guerra loca nos están dando. En nuestro caso, el paso que damos es, simplemente, que todo ello sea, a priori, completamente consentido, libre y legal. Nada más ¡y nada menos! ¿Cuándo llegará el día en que toda producción audiovisual financiada con dinero público deba tener licencia de Creative Commons? Pongamos por caso el archivo de TVE, al que como ciudadanos que pagan sus impuestos deberíamos tener acceso libre para utilizarlo y remezclarlo. El mundo de la informática ya nos ha enseñado con creces las bonanzas de compartir el código fuente
 
Y me pregunto ¿ha valido la pena mantener el corto según las reglas del juego con su copyright? Pues la respuesta es sí. Han sucedido cosas maravillosas. Pero ¿y si hubiéramos apostado radicalmente por un producto de Creative Commons, sin músicas conflictivas, pasando de festivales, ministerios y televisiones... habríamos obtenido mejores resultados? Quién sabe, a lo mejor también. Aunque por supuesto no hay que confundir cultura libre con cultura gratuita o precaria, debate clave en la mayoría de estas cuestiones. Todo está cambiando a mucha velocidad y son tiempos muy propicios a experimentar. Y ya estamos de nuevo en ello. 
 
PS: por cierto, en breve, cuando nuestra distribuidora nos lo autorice, subiremos el corto a internet. Mientras tanto, ya sabes, puedes montarte tu propia versión.

[¡Gracias Joan Carles! Riot Cinema Collective]
  

 

Hay 2 comentarios en esta entrada:

  1. furallefalle dice:

    Cannes, Locarno, Venecia, Toronto , en vez de importantes podríamos llamarlos, no sé, Festivales Comerciales???,

    ok, si quieres que tu corto triunfe en uno de estos festis, hay que apuntar desde el principio, en todo, hasta en el guión (no te olvides de meter una historia de amor)...
    oye , es una buena apuesta, y si lo consigues obtienes fama, pasta y una buena linea en tu CV (q siempre vienen bien)

    Una pena que no acepten CC, pero si que hay muchos festivales que lo aceptan, y encuentras cantidad de films y videos buenos también, esperemos que poco a poco vayan desmarcando a los festivales de Copyright solo, y que estos últimos se abran a aceptar CC.

    Pensamos que los Premios y Festivales que piden obras ineditas son insultantes, y esperamos que poco a poco vaya desapareciendo ese rollo de lo inédito, ¿q se piensan ? que hacemos los cortos para ellos? venga ya!, esa supuesta exclusividad es un límite para la obra y para el desarrollo cultural.

    Es nuestra opinión. fur alle falle

  2. Joan Carles Martorell dice:

    Compañeros de "fur alle falle". Estoy bastante de acuerdo con vuestro comentario. Aunque matizaría que creo -esa es mi experiencia- que "cortos comerciales" los puedes encontrar en casi todos los festivales grandes o pequeños, jóvenes o viejos... Un ejemplo es Gijón (el festival de cine independiente por excelencia en nuestro país): con los cortos tienen una línea editorial mucho más heterogénea que con los largos. O la Berlinale, que pese a estrenar superproducciones hollywoodienses, han acogido cortos muy poco convencionales, antipopulares y arriesgados. Después está el típico festival de cortos nacional, incluso organizado por gente joven, cuyas selecciones suelen ser bastante "taquilleras" y poco atrevidas. Hay de todo... Lo que sí está claro es que en esos festivales "importantes" o "más stablishment" o "con un sentido de la industria más acusado" (como prefiráis), es donde están los programadores y ojeadores. Son los lugares en que si te seleccionan, recibirás más fácilmente ayudas y apoyo del ICAA, de las teles, etc. En definitiva, es más fácil amortizar la producción. Pero, como digo en el artículo, somos "libres" (con todas las comillas del mundo) de pasar de todo ello y liarla bien gorda de otras maneras. Lo cual me parece muy sano y necesario. En esas estamos nosotros cada día...

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