Trata sobre un libro, "Poética para cosmonautas", y su autor, Henry Pierrot. Ya os contamos cómo le conocimos (o más bien os lo contó él). También colgamos un día una pequeña propuesta: os preguntábamos si queríais convertiros en padrinos de un libro. Dos horas después Javier Pinto llegaba al rescate.
Es un paso muy muy especial para nosotros y queremos que compartáis nuestra alegría. Animaros a echarle el guante. A regalarlo. A comprarlo y guardarlo como una pequeña pieza de ingeniería literaria. 
La NASA ha publicado hace unos días su primer juego para iPhone en la AppStore: ni más ni menos que un simulador del LER (Lunar Electric Rover), el vehículo con el que se piensa regresar a la Luna en 2020. La aplicación permite recorrer virtualmente la superficie lunar y explorar varios puntos de interés, que son complementados con información a modo de texto.
El simulador es completamente gratuito y se puede descargar aquí: NASA LER Simulator.
(vía Applesfera)
Sin embargo, tal vez el calificativo de "Astro Rey" le quede demasiado grande. A pesar de ser más brillante que el 85% de las estrellas existentes en la Vía Láctea, el Sol no deja de ser más que una "simple" estrella mediana del tipo espectral G2 en la inmensidad del Universo... o, sin irnos tan lejos, de nuestra galaxia.
Y es que, tal y como comentan en uno de los últimos posts de Aula Geek, allá por enero de 2002 la estrella V838 Monocerotis se hizo 600 mil veces más luminosa que nuestro "modesto" vecino. Este fenómeno es conocido como eco de luz. Todo un espectáculo. :P
Paso 1) Ver el documental The Red Stuff. Magnífico retrato de varios cosmonautas, el inicio de la carrera espacial y varias de las muertes que se sucedieron en los primeros vuelos tripulados al espacio. Las confesiones de Leonov o Boris Volynov (quien apoya El Cosmonauta) son fantásticas y sinceras.
"Incluso después de llegar a la Luna, no les recuerdo una sola declaración prepotente [a los científicos de la NASA]. Creo que siempre nos observaron con la distancia respetuosa con que se contempla a un artesano que mantiene su técnica en secreto."(foto: trabajadoras de Energomash supervisan las piezas de un motor de cohete)
*cada segundo el Sol produce suficiente energía para abastecer a la Tierra durante los próximos quinientos mil años.
Si has curioseado por la web del cosmonauta ya sabrás bastantes cosas del proyecto de Riot Cinema Collective. Por ejemplo, que entre los artículos que puedes adquirir, y convertirte así en productor, figura un libro: Poética para cosmonautas. De Henry Pierrot. Y que el guión de la película le debe mucho a ese libro, casi tanto como al extraño azar que condujo a encontrarlo.
Puesto que la primera edición de esta pequeña joya está completamente agotada pensamos que era el momento de reeditarlo. Decidimos hacerlo, esta vez, en una edición bilinguë inglés-español, con un prólogo de Alberto Olmos y un epílogo de una figura del mundo del cine. Y ya sabes cómo funciona el proyecto de la película: cualquiera puede convertirse en inversor.
Ahora existe otra forma de hacerlo, y es financiando la reedición de Poética para cosmonautas. Se hará una tirada de 500 ejemplares, y para ello necesitamos un padrino.
Esta edición tiene un precio aproximado de 1.200€
Con tu aportación recibirás tu porcentaje de la película pero además se te mencionará como la persona que hizo posible la reedición y tu nombre saldrá en el libro. Además, puedes elegir cambiar tu porcentaje correspondiente de la película por un porcentaje de los posibles beneficios generado de la venta de los libros. Tú eliges..
Compré "Mitos del futuro próximo" en una pequeña librería de Uruguay por menos de un euro. En la portada sale una casa boca abajo. Una casa sostenida en el aire. La imagen está teñida de un inquietante rosa.
Ballard no escribe solamente ciencia ficción. Extorsiona el tiempo. Disecciona la realidad en múltiples imágenes. Y lo mejor de todo es que éste, el primer libro que tomo en mis manos (por supuesto, el primero de muchos), está plagado de historias de astronautas.
So fucking wonderful.Veinte años antes habían aparecido los primeros síntomas de ese extraño malestar, la llamada "enfermedad espacial". Afectando al principio sólo a una pequeña minoría de la población, echó lentas raíces en los intersticios de las vidas de las víctimas, en los menores cambios de las costumbres y del comportamiento. Se repetía invariablemente el mismo recelo a salir de las casas, el abandono del trabajo, la familia, los amigos y la aversión por la luz del día, una pérdida gradual de peso y el refugio en un yo vegetativo. [...] Pero el nombre común con que se conoció la enfermedad y las primeras pistas sobre su naturaleza nacieron de otro síntoma que aparecía en las etapas terminales. Casi sin excepción, las víctimas se convencían de que alguna vez habían sido astronautas. Miles de enfermos yacían en oscurecidas salas de hospital, o en sucios dormitorios de hoteles de segunda, ajenos al mundo que los rodeaba pero seguros de que alguna vez habían viajado por el espacio a Marte y Venus, y habían caminado junto a Armstrong por la luna. Todos, en los últimos segundos de lucidez, se ponían tranquilos y serenos, y murmuraban como pasajeros amodorrados en el comienzo de una nueva travesía, el viaje de regreso al sol.
Por las noches, mientras descansaba en la azotea de la clínica abandonada, Franklin recordaba a menudo a Trippett, y el último viaje que había hecho por el desierto con el astronauta moribundo y su hija. Impulsivamente, había cedido ante el pedido de la muchacha, cuando la encontró esperándolo en el laboratorio desmantelado, el traje de astronauta y las gafas solares del padre en las manos, gastados recuerdos de una era espacial desaparecida. En muchos sentidos no había sido más que un gesto sentimental, pero Trippett era el último hombre que había caminado por la luna, y el paisaje descuidado que rodeaban la clínica se aprecía cada vez más a la superficie lunar.El libro puede descargarse aqui. Y termino con un fragmento que me recuerda tanto tanto al guión de nuestra película...
-Y un árbol se convierte en una selva, y una gota de agua en todo un lago. El tiempo nos quitó todo eso, Úrsula, aunque durante un breve período los hombres y mujeres tal vez vieron el mundo como un paraíso. ¿Cuando aprendiste a ver?
Llevamos una semana durmiendo una media de cuatro horas por día. Nuestra oficina, a velocidad normal, parecía uno de esos vídeos a cámara rápida que se graban durante un par de días y donde no para de entrar y salir gente y moverse como pequeñas pulgas histéricas danzando.
"Sé que todos avanzamos matando, nuestro camino es un cementerio donde no hay nichos para la palabra perdón"
(Lunes)
Se acerca el momento. He puesto en contacto a N. con Remate y hoy haremos una pequeña reunión en la sede del proyecto (local que será pronto -según me dicen- un bar).
N. me pregunta -via mail- qué tipo de persona es Remate. Yo contesto sin dudarlo "Generosa".
Remate es (sin duda) una de las pocas personas que conozco que hacen que me muera de admiración.
Si mañana me pidiera un favor disparatado (como quemar un maizal o atracar el tren de las 5) lo haría gustosamente.
Iría al penal de San Quintín por él.
Eso en cuanto a Remate como persona. Remate como músico me supera. Es genial, así de simple.
Estoy más nervioso por esta cita que por la primera. Esta es la que me hace verdadera ilusión. Gente con talento a punto de chocar. Eso es lo que realmente se me da bien. Mezclar a la gente valiosa que he ido conociendo y ver qué sucede.
Evidentemente la cita es un éxito y Remate se compromete a hacer la banda sonora. Cuando salgo del local estoy anestesiado. Casi feliz. Al poco recibo la eufórica llamada de Remate. Y luego la -no menos entusiasmada- de N. Creo que se han caído bien.
Por mi parte tengo que ir a trabajar (única constante en este proceso, cuando algo bueno suceda yo tendré que ir a trabajar). Será difícil olvidar días como estos.
(Martes)
El buzón de entrada de mi mail sigue colapsado. He pedido a mis contactos que creen "obras derivadas" de mi poemario o del proyecto. Alberto Torices y Miguel Paz son los primeros en enviar sus cuentos. Con ellos siempre es igual, responden con celeridad a cualquier impulso. Es un placer trabajar así.
Algunas colaboraciones tardarán más o no llegarán nunca.
Tenemos en mente hacer una pequeña fiesta con un concierto improvisado de Remate y la lectura de algún poema mío. La última vez que recité -esto no lo saben- temblé tanto que la gente pensó que lo había hecho encima de un terremoto. Espero que "la lectura de algún poema mío" acabe cayéndose del cartel.
Mi mayor problema con el proyecto soy yo mismo. Me pilla en el peor momento de mi vida. Aunque a poco que alguien me conozca sabrá que cuando suelto frases como "el peor momento de mi vida" es porque tengo una memoria horrible. Seguramente no sea el peor momento pero sí un mal momento.
Nuevamente entiendo la fatalidad como un estado de ánimo.
El caso es que me encuentro en Madrid, en una situación económica preocupante y un estado emocional poco alentador.
(Miércoles)
Hablo mucho con el editor de mi libro sobre los nuevos (y desconcertantes) pedidos. Dice que a este paso agotaremos la edición. Nunca pensé oír esas palabras. La tirada de mi libro fue de 500 ejemplares. Una burrada -en mi opinión- y deben quedar tan sólo 50.
Lo comento con Riot y se comprometen a hacer todo lo posible por reeditarlo. Me dicen que empiece a pensar qué me gustaría. "No sé, que lo adapten al cine".
Nos reímos un rato.
La opción a) es reeditarlo en el mismo sello. La opción b) es hacer una edición de lujo. La opción c) es enviarlo a otra editorial. La opción d) es olvidarse de todo e irme a tomar unas cañas.
En lo tocante al día de hoy la opción d) gana por goleada.
Javier Arce aporta su granito de arena con unas maravillosas portadas falsas de mi poemario.
Se me pone la piel de gallina.
Ahora me doy cuenta de que escribir "gente con talento" y hablar de Javier Arce es todo uno.
Como tengo la tarde libre me echo una siesta de la que parezco no querer salir nunca.
Ya de noche buceo entre mis libros hasta encontrar el "Diario de Rodaje de Sacrificio" de Lars-Olof Löthwall. Recuerdo que la primera impresión que tuve al leerlo fue lo divertidísimo que me resultó.
"T telefonea a Moscú y habla con su perro, según la interprete" (p.ej)
Paso un tiempo delicioso sumergido en él y luego me voy al cine.
Cuando llego, todas las sesiones han empezado. Aún debo tener los horarios de los cines de León metidos en la cabezota.
Eran (y seguro siguen siendo) estos 5.30h, 8,10h y 10.45h.
Vuelvo a casa pensando lo adorable que resulta ser un paleto.
Llega el miércoles como podría haber llegado el fin de año chino. Me desespero ante la cita. Cuento con encontrarle a él antes que él a mí. Cuento con llevarlo a mi terreno.
Me siento como Harry Lime. Es decir, me siento como un impostor a punto de ser descubierto. No pretendo comparar vender penicilina en el mercado negro con publicar versos pero no dejo de fijarme obsesivamente en las alcantarillas. ¿Podré huir llegado el caso?. ¿Dónde estará la fabulosa noria en Madrid?.
A las cuatro. Hemos quedado a las cuatro y en mi bolso late "Tala" de Thomas Bernhard. Nada de pistolas. Sólo eso y un paquete de tabaco a medias y otro nuevo (por si acaso).
Intento ser puntual y lo consigo.
Por supuesto mi bar favorito de Lavapiés está cerrado. Espero a N. mientras espero a que abran el bar.
Espero.
Tardará aún unos minutos en atravesar la C/Primavera.
Cuando lo hace lo reconozco al instante.
Lleva una casaca verde y una boina rusa.
Como mi bar favorito está lejos de abrir decido llevarlo al bar de al lado.
No será mi segundo bar favorito. Nada que ver. El ambiente está tan cargado que uno tiene la sensación de que pedir un café con leche será como jugar a la ruleta rusa contra DeNiro en "El cazador".
N. se abstiene. Yo le doy a la coca-cola. Establezco un nuevo récord. Dos coca-colas en 15 minutos.

La conversación transcurre entre su interés y mi pudor. Cuantas más preguntas me hace más tiendo a replegarme. Al fin y quizá exhausto ante mi mutismo, se lanza a contarme el proyecto.
Los ojos le brillan como a un hombre lobo.
Ha conseguido transmitirme todos y cada uno de sus esfuerzos para llevarlo a cabo.
No lo digo pero me siento a gusto dentro de su universo.
Nos despedimos y nos emplazamos a una nueva reunión después de la lectura del ansiado guión.
Nos abrazamos.
(Jueves)
Ya he mandado un centenar de mensajes explicando a mi gente lo que está ocurriendo.
La mayoría desconfía de mi relato pero aún así casi todos me alientan a participar.
A participar (sí) ¿pero cómo?
El pudor (nuevamente) se hace presente. Lo que pienso es que el proyecto (por mucho que tenga que ver con mi poética) les pertenece por completo. ¿Qué puedo añadir yo?
Me siento tan entregado como agradecido. Espero con ilusión la llegada del guión.
(Viernes)
Tal como me prometió N. recibo la copia del guión. Hago una lectura rápida, sin descanso, en mi lugar de trabajo. Cuanto más avanzo menos ganas tengo de llegar al final. Ojalá no se acabe nunca.
Al releerlo con más calma y en casa, cierro los párpados e imagino las escenas hasta que consigo visualizarlas.
Las imágenes que propone N. son afines a mi sensibilidad.
Empiezo a entender la conversación en aquel café. He tardado dos días en ver la película y ahora parece que no puedo (que no quiero) quitármela de la cabeza.
Me intoxico viendo "La semilla del diablo". No encuentro nada más sugerente entre mi colección. Reconozco (por vez primera) a la actriz vieja y malvada que hace de vecina. Ya decía yo que me sonaba. No es otra que Maude. A veces me sonroja descubrir estas estupideces. Cosas que otras personas parecen saber desde su mismo nacimiento.
Mientras Rose Mary se ve envuelta en esa conspiración de marujas descubro algo que quisiera comentar a N. sobre el guión. Es ese personaje femenino, creo que puedo darle más protagonismo.
¿Cómo?
Me duermo y no sueño. Aunque tampoco sufro pesadilla alguna.
(Jueves)
Volvemos a quedar para hablar esta vez del guión y para que conozca a los otros dos miembros del equipo. Bruno Teixidor y Carola Rodríguez. Hace buen tiempo y decido cambiar el emplazamiento. Nos veremos en la azotea de la UNED.
Llevo mi copia del guión y algunas anotaciones.
Consigo ser puntual (nuevamente).
Nos ciega el sol. Aunque nadie se queja. Hablo con Bruno de la página web y con Carola de mi libro. Me resultan el complemento perfecto de N.
Bruno parece tener sus diferencias con N. sobre el guión. Además, se muestra tiernamente amenazador ante nuestra "historia de amor". Dice estar empalagado con tantas conexiones. Me hace reír.
Es mi turno.
Llega el momento en el que tengo que decir algo y me veo atrapado por mis propias palabras. Balbuceo que echo de menos que el personaje femenino sea más visible, menos plano. Tampoco sé cómo darle cuerpo a este argumento y no tengo fuerzas para imponer mi criterio. Me veo hablando sobre el guión como lo haría cualquier transeúnte. De manera vaga y escurridiza. Hablo (en general) como si tuviera la boca repleta de avispas.
Al final el sol me vence y nos largarnos. De vuelta a casa pienso en lo triste que ha debido resultar para ellos verme en pleno ataque de afasia.
www.elcosmonauta.es
(Viernes)
Recibo un e-mail en el que un tal Nicolás Alcalá expresa su admiración por mi poemario "Poética para cosmonautas" y me habla de una posible adaptación cinematográfica.
Tras un minuto (minuto y medio) de júbilo comienzo a sospechar que alguien me está tomando el pelo.
Releo el e-mail.
Enciendo un cigarrillo.
Llamo a mis amigos.
Ninguno parece querer confesar.
Redacto una respuesta en tono ligeramente irónico y descreído.
La guardo en borradores.
Me acuesto y no hay manera de conciliar el sueño.
Veo "Solaris" de Tarkovsky y "Solaris" de Soderbergh.
También empiezo a ver "Tron" pero me rindo ante la pobreza de su argumento.
(Sábado)
Releo el e-mail y hablo con más amigos. Uno de ellos se va a una fiesta rusa en Acacias. Me invita pero declino la oferta porque estoy trabajando. Redacto un segundo borrador de respuesta más conciliador.
Busco información sobre Nicolás Alcalá y encuentro su página (Riot cinema) y su blog. Veo en él fragmentos de mi poemario y muchas fotos de cosmonautas. Redacto un tercer borrador adolescente y lo envío.
Me siento ridículo.
Recibo una llamada de mi amigo, el de las rusas. Me dice "¿A que no sabes qué?" y yo empiezo a comprenderlo. Me cuenta la historia.
La fiesta de las rusas es con Nicolás Alcalá. Me quedo de una piedra y le digo si está con él. Me dice que la fiesta se ha acabado.
Me voy a dormir y no pego ojo.
(Domingo)
No recibo respuesta a mi e-mail adolescente así que doy por concluido el fin de semana soviético con ligeros síntomas de derrota. Veo "There will be blood", luego "testigo de cargo" y luego lo intento de nuevo con "tron".
Me despierto con el bucle del menú del dvd.
(Lunes)
Releo el e-mail que he enviado. Barajo la posibilidad de enviar otro disculpándome. Redacto una disculpa pero me resulta aún más adolescente.
Al fin recibo respuesta. Está encantado y quiere conocerme. Yo también, claro. Le propongo que quedemos el miércoles siguiente en Lavapies. A las cuatro. En mi bar favorito. Acepta.
No vuelvo a dormir en los días sucesivos.
Recientemente soñar se torna en pesadilla.
No consigo siquiera administrarme los fármacos
es imposible encontrar en este ruido de carne una vena hábil.
Escribo a la base que las alucinaciones proyectadas por mi mente
son paraísos imantados de las entrañas mismas del espacio.
La contestación no tarda.
Recibo un dibujo que semeja al de una cara sonriente
y tres aburridos avisos.
AVISO UNO
En lo tocante a sus nuevas funciones sugerimos no abandonar la cámara bajo ningún concepto. Si necesita proveerse de algún utensilio rogamos contacte con los dos tripulantes de rango superior.
AVISO DOS
Procúrese una distracción mayor que el vagabundeo por la nave al que nos tiene acostumbrados.
AVISO TRES
Haga su tabla de ejercicios. Decore su estancia. Redacte un manuscrito. Cuente con la ayuda de sus superiores. No olvide que están allí para ayudarle.
PARAÍSO B
El paraíso B era una visión apetecible. Una piscina deshabitada. No parecía haber nada más allá que el ingente sumidero. Un hombre se sumerge y realiza acrobacias subacuáticas.
Todo es captado al instante por el voraz objetivo de una cámara.
Tras un comienzo tranquilo (casi digno de un buen sueño) la escena se envilece.
El acróbata decide salir a la superficie y por más que se esfuerza no avanza siquiera un milímetro.
Se ciernen sobre él manos pálidas y diminutas.
Por más que lo intenta...
PARAISOS (Y FIN)
Sé que he vuelto y sin embargo cada noche aquellas manos del paraíso B acaban por atraparle (pálidas y diminutas) siempre le dan muerte allí mismo. Sé que estoy entre vosotros y sin embargo cada noche en el paraíso L sigo enterrando al cosmonauta en un campo de arcilla.
En el reflejo de un espejo del paraíso M la cosmonauta resplandece en technicolor.
Mi cuerpo se incendia al borde de un acantilado.
Por más que lo intente... el acróbata nunca conseguirá salir de la piscina.
"Los americanos no nos dejan usar su bicicleta estática. Y tampoco su retrete. El nuestro es antiguo e incómodo y ellos tienen uno moderno y reluciente. Cuando has dedicado tu vida a tu país, lo mínimo que pides es poder orinar en paz en el espacio."
El cosmonauta ruso asegura que el desbarajuste viene de 2003, cuando Roskosmos, la agencia espacial rusa, empezó a cobrar casi hasta por el aire a los astronautas de otros países. «La contramedida fue que los americanos decidieron separar los recursos», señala. Según sus palabras, «la cosa ha llegado al punto de que cada uno debe utilizar sólo los retretes instalados por su país».