Tradición cosmonáutica: El Sol Blanco del Desierto (1969)

La semana pasada, a través de un obituario publicado en El País, recibimos la infausta noticia de la muerte del director de cine ruso Vladímir Mótyl a los 82 años de edad. Pese a poder considerársele una referencia imprescindible dentro de la cinematografía de la URSS, su figura pasará a la posteridad principalmente por haber alumbrado El Sol Blanco del Desierto (1969), película que ha dado paso a una pintoresca tradición social y cultural en su país.
Pero antes, un par de pequeñas píldoras teóricas... En esta película se narran las aventuras en Asia Central de un héroe de la guerra civil entre rojos y blancos que siguió a la Revolución bolchevique de 1917. Dentro de la inmensidad temática y formal que abarca el cine soviético, El Sol Blanco del Desierto se incluiría dentro del género del eastern, una réplica de los westerns norteamericanos adaptada escenarios orientales de la colonización rusa. En ellos es habitual la presencia de la sempiterna lucha del poder soviético por imponer formas de vida occidentales y laicas a una sociedad asiática tradicional. Todo ello aderezado constantemente con situaciones conflictivas, sentimentales y cómicas.
Y ahora, lo que avanzábamos al final del primer párrafo. Según nos hemos enterado tras la pertinente visita a la Wikipedia, la película pertenece a un inveterado ritual cosmonauta: desde hace 40 años es costumbre que, antes de ser lanzados al espacio, los cosmonautas rusos procedan al visionado de la misma. Incluso neófitos como Charles Simonyi, el quinto turista espacial, también la han visto antes de partir.
De tener la oportunidad... ¿qué película veríais vosotros?
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