Bitcoin en 2020: ¿un método de pago o un activo refugio?

¿Quién no recuerda el alboroto que levantaron los primeros partidarios de Bitcoin cuando iban de puerta en puerta para conquistar los principales comercios de lujo de Madrid? Aunque esos tiempos han quedado bastante lejos, algo es cierto: Bitcoin ha llegado para quedarse y cada vez más son los españoles que lo utilizan, pero ¿se logró afianzar Bitcoin como un método de pago tal como sus primeros usuarios querían?

Lo bueno es que las narrativas en torno a que el Bitcoin “es una estafa” han mermado bastante, y muchos antiguos detractores gubernamentales hoy han adaptado leyes y normas para que su uso sea legal. Esto ha dado pie para reconocer lo que hace atractiva a esta solución tecnológica: la descentralización y la promesa de deflación futura.

Como no existe un banco central, empresa o entidad financiera detrás de bitcoin, no hay nadie que pueda aumentar su masa artificialmente. Así, cuando se termine de producir la totalidad de bitcoins (unos 20 millones) su oferta y demanda serán favorables para que el precio de la criptomoneda aumente.

A pesar de ello, son muchos quienes se dedican a guardar la criptomoneda a la espera de su aumento y terminan perdiendo parte de su patrimonio. Por ello, se ha dado otro uso de la criptomoneda, bastante común tanto para veteranos como para los novatos: Bitcoin como vehículo de inversión.

Para que esto sea posible, existen plataformas que fácilmente permiten abrir operaciones. Además, otros servicios sirven para que cualquier persona pueda comprar el criptoactivo fácilmente o intercambiarlo por otra de las miles de criptomonedas tan populares hoy en el mercado. Un ejemplo es este Monedero Criptomonedas.

De igual forma, se da el uso de Bitcoin como método de pago. Que Bitcoin sirviera para lo que fue diseñado es un evento muy por los entusiastas tempranos, pero para que este uso se difundiera fue necesario que se derrumbaran las barreras tecnológicas para su uso.

El monedero que mencionamos anteriormente es un ejemplo de las herramientas que facilitaron el acceso a las criptomonedas como método de pago, aunque todavía falta mucho camino que recorrer. A pesar de que cada vez más se usa Bitcoin en los pagos del día a día, todavía su volatilidad preocupa a los usuarios, quienes prefieren usar otros tipos de criptomonedas.

Se trata de las llamadas stablecoins. Son muy parecidas a la moneda fiduciaria, pues no sufren de la volatilidad de Bitcoin. Para ello, establecen paridad con el dólar, el euro o cualquier otro activo.

Estas criptomonedas dotan de una ventaja que Bitcoin parece no tener, por lo que permiten que las criptomonedas sirvan como vehículos de pago en nuestra economía. Gracias a esto, los partidarios de las criptomonedas hoy pueden decir que han llegado para quedarse.

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