Cómo plantar tomates paso a paso en un huerto casero

A pesar de lo que mucha gente pueda creer, los tomates son una fruta y no una hortaliza o vegetal. Pertenece a la familia de las solanáceas (Lycopersicon esculentum) al igual que el pimiento, la berenjena o la patata. Requiere de un área pequeña para su cultivo y tiene muchos usos culinarios. Es un alimento rico en vitaminas A y C, es bajo en calorías y es una excelente fuente de licopeno, el pigmento que hace que los tomates tengan su característico color rojo. Este pigmento es muy beneficioso para el tratamiento y prevención de algunos tipos de cáncer, hipertensión y enfermedades cardíacas, entre otras. Cultivar tomates en casa es bastante sencillo. Así pues, vamos a ver paso a paso cómo plantar tomates en un huerto casero.

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Elegir entre semillas o plántulas

La opción de plantar semillas

Si se quiere plantar tomates en un número importante, la opción más económica es plantar semillas de tomate a 2 centímetros de profundidad en un semillero. Una pregunta muy habitual es ¿cuándo sembrar tomates en el semillero? Pues bien, la temporada adecuada para plantar el semillero es a mediados y finales de marzo. Si el semillero se encuentra en casa, se debe exponer las plantas a una ventana orientada hacia el sur y girarlas con regularidad para facilitar un crecimiento uniforme. Es importante conservar una humedad constante y una temperatura por debajo de los 26º C  y por encima de los 10º C. Cuando las plántulas son lo suficientemente grandes como para manejarlas, se procederá a trasplantarlas a la ubicación que se ha dispuesto en el huerto. Previamente al trasplantado en el huerto, se aconseja trasplantar a una maceta cuando la plántula ha desarrollado 4 hojas o 15 centímetros de altura aproximadamente. Este paso intermedio no es totalmente imprescindible, pero ayuda a proteger la plántula en este momento delicado de su crecimiento hasta que se endurezca y enraíce adecuadamente.

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La opción de trasplantar plántulas

PLANTA DEL TOMATE

Para obtener mejores resultados con tan sólo unas pocas plantas y mínimo riesgo, es aconsejable comprar las plantas en un invernadero o vivero local y plantar a finales de abril y principios de mayo. La precocidad del crecimiento y la cantidad de fruta producida puede estar influenciada por la calidad de la planta y el momento en que se trasplanta al huerto. La plántula de tomate ideal para el trasplante debe tener de 20 a 25 centímetros de alto y con un tallo  robusto con un color verde oscuro y una raíz bien desarrollada.

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Elegir entre tomates determinados o indeterminados: significados y diferencias

Los tomates determinados son las vides que tienen un límite de crecimiento genéticamente programado, alcanzando una altura definida con un patrón de crecimiento limitado que los hace ideales para huertos caseros. Por el contrario, los tomates indeterminados van a continuar creciendo y produciendo frutos durante toda la temporada de crecimiento. Veamos un resumen de las principales diferencias:

Determinados

  • La planta es más pequeña y desarrolla un crecimiento controlado.
  • La fruta estará madura para cosechar a principios de temporada.
  • Produce una gran cantidad de fruta a la vez.
  • Las plantas tienen un desarrollo vital limitado, generalmente hasta mediados del verano, liberando espacio para otras plantas.
  • Requiere poco replanteo.
  • Excelente para cultivar en contenedores o macetas de jardín.

Indeterminados

  • Son grandes plantas con crecimiento continuo.
  • Produce fruta madura a inicio y a finales de la temporada.
  • Sigue produciendo hasta la llegada de heladas.
  • Las plantas requieren un fuerte apoyo.
  • Pueden ser cultivados en grandes contenedores, pero es más adecuado en el suelo de la plantación.
  • Requiere de un mayor espacio de cultivo que los determinados.

Selección del área de cultivo

Los tomates crecen mejor cuando reciben luz solar durante todo el día. Plantarlos lejos de árboles y edificios es fundamental para obtener un mayor rendimiento. Una planta de tomate necesita una gran cantidad de agua, por lo que el riego es clave para un buen crecimiento. Es importante seleccionar un área con buen drenaje para evitar una ventilación deficiente del suelo.

CULTIVO TOMATE

Preparación del suelo

La planta de tomate crece bien en muchos tipos de suelo. Se debe trabajar el suelo cuando es lo suficientemente seco como para que la tierra no se pegue a las herramientas. Mejorar el suelo del huerto mediante la adición en el interior de la zanja de abono orgánico, bien descompuesto o en compost. Los tomates crecen mejor en un suelo casi neutro con un pH de 6,0 a 7,0. Si los resultados de los análisis de suelo indican la necesidad de cal, añadirla a finales de otoño o a principios de primavera.

La fertilización del suelo

Añadir un fertilizante en el interior de la zanja para completar la preparación de la tierra. Se recomienda utilizar un fertilizante con un bajo contenido en nitrógeno (N-5), un alto contenido en fósforo (P-10) y de medio a alto en potasio (K-10). Es conveniente evitar el uso de fertilizantes de amoníaco, tal como urea o nitrato de amonio. Para que las plantas no entren en contacto con los fertilizantes y los abonos, deben ser cubiertos de tierra con una profundidad de 4 a 9 centímetros.

Trasplantar la plántula de tomate en el huerto

En el caso de España, la época del año adecuada para trasplantar las plántulas en el huerto es la primavera, más concretamente entre los meses de abril y mayo, y en el caso de los países sudamericanos, la mejor época es entre septiembre y octubre. Se plantará realizando un pequeño hoyo en la tierra de unos 3 o 4 centímetros con un espaciamiento apropiado para que las plantas y los tomates crezcan sanos y fuertes. La distancia ideal entre plántulas es por lo general de 30 a 50 centímetros y de 1,2 a 1,6 metros entre hileras. Una distancia inferior a 30 centímetros reduce la circulación del aire alrededor de las plantas y puede desencadenar brotes de enfermedades.

COMO CULTIVAR TOMATES

Colocar una estaca en cada planta

Colocar una estaca en cada planta mejora el rendimiento, crecimiento y calidad de la fruta, además de facilitar la recolección. Las plantas estacadas son menos propensas a contraer enfermedades. Las estacas, normalmente de madera, tendrán una altura de 180 centímetros y un grosor de 2,5×5 centímetros. Asentar la estaca firmemente en el suelo a unos 10 centímetros de la planta en el momento de trasplante. Utilizar un cable suave para atar las plantas a la estaca, dejando una pequeña holgura para la ampliación del vástago. Otra opción es apoyar las plantas de tomate en jaulas de alambre cilíndricas. La malla debe ser lo suficientemente amplia como para que la mano de una persona pueda acceder a los frutos.

PLANTAR TOMATES

La poda

Las vides de crecimiento determinado normalmente no requieren poda. Sin embargo, las vides de crecimiento indeterminado, precisan ser podadas para beneficiarse de la eliminación de algunos de sus brotes laterales para evitar que las plantas se vuelvan demasiado espesas y altas. Cuando las plantas se cultivan en jaulas, se requiere menos poda. Podar solamente los brotes para permitir una buena luz y la circulación del aire a través de la jaula.

PODAR TOMATES

El riego

El tomate es un 95% agua, por lo que necesitan mucha cantidad de agua para crecer y desarrollarse de un modo saludable. Si no reciben la cantidad de agua necesaria mediante las precipitaciones de lluvia, será preciso el uso de riego adicional. Se deben regar los tomates por la mañana con regularidad y abundancia, sobretodo en períodos de sequía. La cobertura con paja, heno limpio, compost o plástico reducirá la evaporación del agua del suelo. Las plantas que crecen en contenedores pequeños o macetas también deben ser regadas diariamente.

REGAR TOMATES

El control de las malezas

Muchas malezas son portadoras de enfermedades y pueden afectar seriamente al desarrollo de las plantas. Las malas hierbas también pueden albergar insectos dañinos que competirán con el tomate por la humedad del suelo y sus nutrientes. Utilice coberturas para evitar la proliferación de malezas, entre las más utilizadas están el heno, la paja vieja, el compost o el plástico negro. Este último es muy beneficioso para calentar el suelo, mantener la humedad y evitar el desarrollo de malas hierbas.

La recogida de la cosecha

Para un sabor óptimo, es conveniente dejar que el tomate madure completamente en la vid, cosechándolos antes de que comiencen a ablandarse. El color y el sabor son óptimos cuando las temperaturas medias diarias rondan los 24º C. El tomate expuesto a altas temperaturas desarrolla tejido blanco interno y un color amarillo en la superficie. Por tanto, es importante tener un buen crecimiento de la vid, con una sombra parcial para evitar una intensa luz solar en la época de temporada más cálida. Después de la cosecha, conservar a temperatura ambiente. Los menos maduros se pueden envolver en papel a temperatura ambiente hasta lograr la madurez óptima.

COSECHA TOMATE

Evitar trastornos y deformidades

Muchos de los trastornos que pueden sufrir los tomates son bastante comunes y pueden ser reconocidos fácilmente. Poco se puede hacer en la mayoría de ellos, pero en muchos casos se pueden comer si se eliminan las partes afectadas. Estos problemas no son causados ​​por insectos o enfermedades. Un problema común en una cosecha casera es cuando se pudre el extremo de la flor. Una putrefacción, habitualmente del tamaño de una moneda, es causada por una deficiencia de calcio junto con amplias fluctuaciones en la humedad del suelo. En estos casos es importante eliminar los tomates afectados para que el resto se desarrollen con normalidad. Proporcionar cantidades adecuadas de agua junto con un buen drenaje del suelo y un buen acolchado para mantener un suministro de humedad uniforme. Evitar el cultivo o la azada cerca de las raíces de las plantas y no utilizar fertilizantes de amoníaco. Un clima frío en el momento de crecimiento intensifica las malformaciones y las cicatrices en el tomate

Las variedades de tomates más habituales para cultivar en casa

Para aquellos que quieren plantar tomates en casa, tienen a su disposición un gran número de excelentes variedades. La elección entre estas variedades es, en parte, una cuestión de gusto personal, aunque también hay algunas consideraciones climatológicas a tener en cuenta. Las semillas que se compran en tiendas especializadas generalmente indican los días de madurez desde el momento del trasplante (no desde el momento de la siembra). Esta es una aproximación, el tiempo real dependerá de las condiciones de crecimiento local. Las variedades más populares para cultivar tomates en casa son Cherry, Applause, Raf, Roma, Dulces y Negros, Marglobe, Esquena Verd y Andine Cornue, entre otras variedades.

Os dejamos como un vídeo explicativo sobre cómo plantar tomates:

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