Conoce los efectos de los antibióticos en la flora intestinal de los niños

El organismo de los más pequeños de la casa tiende a ser más sensible que el de los adultos, que se encuentra totalmente desarrollado y en pleno funcionamiento. Por este motivo, la ingesta de determinados alimentos o cambios en la alimentación, infecciones así como tratamientos con antibióticos pueden tener graves consecuencias, dañando o disminuyendo la cantidad de la flora intestinal. De hecho, la flora intestinal en niños comienza a desarrollarse tras el parto y el contacto con el exterior. No es hasta que alcanzan los tres años que la flora empieza a estabilizarse, convirtiéndose en un elemento clave en el desarrollo y el mantenimiento del sistema inmune del organismo.

La flora intestinal o microbiota es un conjunto de millones de microorganismos de más de 400 especies distintas que conviven, fundamentalmente, en la última parte del intestino grueso, el colon. No todos poseemos la misma composición de flora pues, dependiendo de la persona y los hábitos diarios, esta tendrá un patrón diferente al del resto. Mantener la flora intestinal de los niños en buenas condiciones permitirá que estos tengan una correcta digestión y absorción de los alimentos y evitará la aparición de enfermedades gastrointestinales. Además, la microbiota también se encarga de fabricar vitaminas esenciales para el organismo por lo que la exposición a diversos factores, como los antibióticos, pueden alterar su funcionamiento.

Medicamentos flora intestinal

En el caso de los antibióticos, a pesar de convertirse en medicamentos infalibles y necesarios para curar muchos problemas de salud, también son unos de los mayores enemigos de la flora intestinal, sobre todo en cuanto a los niños se refiere. La alteración de la microbiota por parte de los antibióticos tiene como consecuencia diversos trastornos en la salud a largo y corto plazo. De hecho, en el momento en el que la flora intestinal comienza a sufrir alteraciones, es cuando los microorganismos perjudiciales para el cuerpo comienzan a aparecer y causar estragos.

La disminución de los microorganismos beneficiosos para la salud puede provocar diversos efectos gastrointestinales como estreñimiento, debilidad del sistema inmune, gases, digestiones pesadas, síntomas de alergia e incluso diarrea. Estos síntomas, sobre todo la diarrea, se acentúa notablemente en el caso de los niños, cuyo intestino es más sensible. Según investigadores del Hospital General de Massachussetts en Boston, la administración de estos medicamentos durante los tres primeros años de vida aumenta el riesgo de aparición de patologías graves como diabetes tipo 1. Es más, la desaparición de determinadas bacterias implicaría el desarrollo de distintas enfermedades alérgicas y autoinmunes.

Es indudable que los antibióticos son un fármaco muy potente, por lo que es de vital importancia recordar que el consumo continuado de antibióticos puede dar lugar a que las bacterias infecciosas acaben acostumbrándose a estos, creando resistencias y provocando dificultades a la hora de combatir situaciones graves en un futuro. Por lo tanto, el uso de estos medicamentos en los niños solo deberá tener lugar cuando sea totalmente necesario y siempre mediante prescripción médica. No obstante, proveer a los niños de una dieta en la que abunden los prebióticos y probióticos ayudará al crecimiento de las bacterias beneficiosas para la flora intestinal, así como controlar los desequilibrios producidos por los antibióticos.

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