Cuatro consejos útiles antes de someterte a una rinoplastia

Desde un punto de vista estético, la cara es lo primero en lo que nuestros ojos se fijan al mirar a una persona. Nuestros cerebros están diseñados para analizar caras y guardarlas en el enorme almacén de nuestra memoria, y además, las caras son lo que tiende menos a cambiar en el cuerpo humano a lo largo de los años.

Sin embargo, dentro de la propia cara podemos aislar las partes que más llaman la atención, y una de las más importantes es la nariz, que dota de transversalidad a la cara, siendo una importante parte del perfil desde un punto de vista antropométrico.

Si sentimos que sufrimos de alguna deformidad nasal, como la punta nasal caída o una nariz muy ancha, que son dos de los motivos más abundantes entre los pacientes, podemos optar por hacernos una rinoplastia.

La rinoplastia es una intervención de carácter quirúrgico en la zona nasal, con el objetivo de reformar la nariz en cualquier ángulo. Como es comprensible, ésta es una intervención que conlleva un alto grado de atención por nuestra parte, pues nos acompañará a lo largo de nuestra vida.

Es por ese motivo que lo ideal es encontrar a profesionales cualificados para comunicarse con nosotros acerca de lo que buscamos en la operación, y para que nos expliquen bien el proceso.

Encontrar una buena consulta

Si has decidido que te vas a someter a una rinoplastia, nuestro consejo es que lo primero que hagas sea encontrar una consulta de rinoplastia en Jaén que te asesore.

En la primera consulta te tomarán las medidas y te preguntarán sobre lo que buscas cambiar en tu nariz. El profesional a cargo de nuestra operación nos medirá la cara y nos aconsejará acerca del tipo de procedimiento que opina que se ha de tomar.

Ante todo, nuestro objetivo será que la nariz, lejos de destacar por su cambio, se adapte a nuestra cara mejor y parezca natural.

Conocer los tipos de procedimientos

La rinoplastia puede variar mucho como procedimiento dependiendo de aquello que se quiera cambiar, de la persona que se someta a la operación, e incluso, de quién la lleve a cabo.

Rinoplastia tipos de procedimientos

Para empezar, hay dos categorías principales de procesos de rinoplastia, siendo el primero de tipo abierto y el segundo de tipo cerrado. Estos procesos son de mera entrada a la nariz, no quirúrgicos.

En el caso del tipo abierto, se ha de llevar a cabo una incisión en la columela. Sin embargo, en el proceso de tipo cerrado, también conocido como endonasal, se indica para casos de baja dificultad y toma lugar desde el interior de la nariz.

Entender la operación

Durante una operación de rinoplastia, se realizan una serie de incisiones, ya sea en la columela o en el interior de las fosas nasales. Acto seguido se aplican ultrasonidos que microfracturan los huesos, de modo que ya no se requiere de escoplos o martillos para llevar a cabo la operación.

Esto otorga una gran precisión al procedimiento, por lo que el grado de inflamación y posterior hematoma es mínimo, requiriendo de muy poco tiempo para la recuperación.

Dependiendo de si la rinoplastia es abierta o cerrada, quedará una pequeña marca prácticamente invisible o no se apreciará nada.

Aplicar cuidados tras la operación

Una vez operados, si lo hemos hecho con la máquina de ultrasonidos, nuestra nariz probablemente apenas se habrá inflamado, por lo que nos podremos incorporar a nuestra vida cotidiana de forma precoz.

Sin embargo, cabe explicar que en intervenciones más complejas, podríamos ser tratados con una escayola nasal durante hasta dos semanas, con objeto de reducir la inflamación y evitar que se mueva la zona intervenida.

El postoperatorio es una parte muy importante, por lo que habremos de hacer visitas periódicas a la consulta con el objeto de asesorar nuestro avance. Una vez hayamos seguido estos pasos, llevar a cabo una rinoplastia será tan sencillo como llevadero.

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