¿Nos hemos convertido en tecnodependientes?

El grado al que la tecnología se ha introducido en nuestras vidas hace que prácticamente no podamos vivir sin ella.

Aunque hablando con propiedad los avances tecnológicos se remontan a la invención de la rueda, cuando nos referimos a estos nos suelen venir a al mente escenas de dispositivos electrónicos avanzados. No es de extrañar, sobre todo porque el ritmo al que avanzan estos en la actualidad ha cambiado por completo nuestro modo de ver y hacer muchas cosas. Tanto que hay quien reconoce que se siente perdido sin si móvil o en caso de no contar con una conexión a Internet. Estos ejemplos parecen corroborar que somos auténticos adictos. Al menos la mayoría de nosotros.

Técnicas de espionaje doméstico para nuestra seguridad

Hace una década, hablar de cámaras de seguridad, dispositivos de escucha y rastreo u otros similares era como contar una película de espías. Ahora, entrar en una tienda de espionaje para revisar las novedades no solo no es extraño, sino que se ha convertido en un modo de preservar la seguridad en el hogar. Tiendas como el rincón del espía se especializan en dispositivos de vigilancia doméstica, así como sistemas ocultos de la vista con los que se puede monitorizar la actividad del interior y los alrededores de una casa, saber en todo momento dónde está el coche y situaciones parecidas. Todo esto y más se puede encontrar fácilmente en una tienda espía online.

Dependencia de la tecnologia

Adiós a los cables

La música forma parte de la vida desde que nacemos. Por ello, no es raro ver a alguien paseando por la calle con unos auriculares, aunque hoy llevar cables colgando de las orejas cada vez es más raro. A tecnología inalámbrica hace que sea mucho más cómodo llevar nuestra música preferida o escuchar algo sin que los demás se enteren.

Aunque los cascos bluetooth llevan poco tiempo en el mercado, su uso se ha extendido muchísimo. Tanto que hoy llevar unos cascos convencionales parece algo anticuado.

No sin mi móvil

Algo que ha cambiado sin duda ninguna nuestra vida es el uso del teléfono móvil, que hoy es más que un dispositivo para llamar y enviar mensajes. El smartphone es un ordenador de bolsillo, que nos conecta al resto del mundo y nos permite hacer prácticamente de todo.

Tanta es la dependencia de este invento, que en muchas ocasiones nos sentimos perdidos si no lo llevamos encima. En caso de que sea un descuido y nos lo hayamos dejado en casa, no habrá más problema que ir y recogerlo. La cuestión es cuando no sabemos si se nos ha perdido o nos lo han quitado. Afortunadamente hay recursos como http://rastrearcelularya.com/ que nos permiten saber cuál es el punto exacto en el que se encuentra.

En otros casos, puede que no podamos acceder al teléfono por sufrir un accidente. Uno de los más habituales es la rotura de la pantalla. Aunque a veces vemos cómo algunos tratan de seguir usando el móvil pese a estar en estas condiciones. Lo mejor es cambiarla por una nueva, sobre todo porque al deslizar el dedo nos podríamos hacer una herida. Al fin y al cabo es un cristal roto y como tal podemos cortarnos. Después de cambiarla, si la rota funciona y mantiene alguno de sus componentes en buen estado, puedes entrar en https://compramostupantalla.es/ y recuperar una parte del coste de reparación.

Dependientes tecnologicos

Adictos tal vez no, pero sí algo dependientes

Asegurar que somos adictos a la tecnología posiblemente sea demasiado, aunque es cierto que los hay. Lo que sí hemos de reconocer es una dependencia de estos y otros dispositivos electrónicos. Aunque esto no necesariamente se tiene que ver como algo negativo.

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