La autoestima en niños. Lo que debes y lo que no debes hacer con tus hijos

Los problemas de autoestima son más comunes de lo que parece, y en nuestras manos está ponerles remedio.

La valoración que tenemos de nosotros mismos, cómo creemos que nos ven los demás, cómo creemos que somos con respecto a todo lo que nos rodea. La autoestima es algo que determina nuestra actitud por completo, sea de forma positiva o negativa, nuestra forma de vernos determina nuestro comportamiento para bien o para mal.

Esta visión se construye a través de sentimientos, pensamientos, percepciones y experiencias; por tanto, tildarla como algo subjetivo es algo evidentemente cierto, como también decir que no tiene por qué coincidir con la visión de los demás. Y es que no pocas veces ocurre que alguien tiene una bajísima autoestima y, a su alrededor, las personas le tengan una alta estima y lo valoren mucho más que él o ella a sí mismos.

Una baja autoestima suele deberse a la dificultad de una persona por juzgar sus valores. Se siente inútil, poco valiosa y da por sentado que los demás tienen el mismo criterio sobre ella, convenciéndose de no ser valorada ni querida por quienes la rodean. Por desgracia, este fenómeno tan común activa ciertos mecanismos psicológicos que no tienen otra finalidad más que tratar de conseguir la aprobación de los demás.

¿Cuál es el problema de esto? Que, así, se pierde por completo la identidad en busca de un halago o un síntoma de aceptación de terceras personas. Se deja a un lado lo que realmente se quiere para buscar qué quieren los demás y complacerlos al máximo, aunque eso pueda suponer un perjuicio para uno mismo.

Problemas de autoestima en tus hijos

Por eso, para evitar este tipo de problemas que acaban afectando gravemente a nivel psicológico a un individuo, es importante subirse la moral. Saber como mejorar la autoestima es algo que pocos realmente conocen, y lo normal es dejarse en manos de los profesionales para poder hacer un juicio autocrítico y sacar a la luz tanto las virtudes como los defectos.

Puede parecer algo limitado a un grupo reducido de personas, pero un sector especialmente sensible a este problema son los niños. Los pequeños, con una personalidad mucho más maleable en sus tempranas edades, son más frágiles y proclives a tener problemas de autoestima, y los padres son los principales responsables a la hora de conseguir que esto no suceda.

Porque, tal y como explica el psicólogo madrileño Gerardo Castaño Recuero, los progenitores suelen cometer (involuntariamente) muchos errores que hunden la estima de sus hijos. Las continuas comparaciones con sus hermanos, descalificaciones cuando hacen algo mal o la creación de expectativas demasiado altas merman poco a poco la fortaleza de los pequeños.

¿Qué puede hacer un padre para mejorar la autoestima de sus hijos?

Lo primero que se debe hacer es demostrar afecto, hacer notar a los hijos que son queridos en el hogar y están seguros, que sepan que su familia está ahí para apoyarles, cuidarles y ayudarles en todo lo que sea necesario. Siempre actuando con respeto y valorando como es debido todo lo que hagan se consigue que se sientan especiales y únicos.

Todos los niños tienen defectos, pero machacarlos con ellos no es la mejor forma de hacer que mejoren. Hay que resaltar sus cualidades, premiarlos cuando logren hacer algo que les cuesta y, por supuesto, tratar de dedicarles aunque sea una pequeña parcela de tiempo para compartirlo y pasarlo bien juntos.

Esto no quiere decir que, en caso de que un hijo haga algo mal, no se le reprima. Debe hacerse, pero sin herir sensibilidades ni acudiendo a descalificativos que puedan ofenderle. Además, hay que tratar de ser siempre objetivos y no dejarse llevar. Puede que lo que haya hecho tenga una explicación, y es preferible escucharla antes para ver cómo solucionar la situación y encauzarla debidamente.

Como mejorar la autoestima

Por otro lado, también hay que ser realistas. Un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos, pero no por eso se les deben poner metas imposibles de alcanzar. No es aconsejable crear expectativas irreales y altamente complicadas, ya que no conseguir alcanzarlas no hace más que causar frustración y, de nuevo, volver a atacar la autoestima de los pequeños.

Todo esto parte de algo tan fundamental como el respeto, el cariño y la atención. Manteniendo un constante equilibrio entre estos 3 factores se puede hacer mucho por mejorar la autoestima de un niño, incluso de una persona adulta. El problema es que no todos logran poner en práctica todo esto y, por desgracia, en muchos hogares hay problemas de estima tanto en los más pequeños como en los más grandes.

En caso de que conozcas a alguien que tenga problemas de autoestima, ya sabes unas nociones básicas sobre lo que necesita. No es nada difícil, pero sí requiere tiempo y paciencia. Aunque, nada de esto pesa cuando se hace por una persona que importa.

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