Embalaje retráctil industrial: el embalaje flexible y resistente

El embalaje retráctil industrial es uno de los sistemas más utilizados por las empresas de embalaje de mercancías, por su facilidad de uso y la seguridad que ofrece, a pesar de ser un tipo de embalaje de un solo uso.

Este tipo de embalaje puede encontrarse tanto en su versión transparente, como en su formato en color azul o blanco opaco, que es el más habitual, y que permite añadirle distintivos o logotipos una vez que ha sido instalado. Estas opciones nos permitirán elegir entre que el producto quede oculto o visible, en función de las necesidades del cliente.

El embalaje con plástico retráctil es el tipo de embalaje que menos volumen ocupa, ya que se adapta perfectamente a la forma de la carga, estabilizándola y preservándola de agentes externos tales como el polvo, la contaminación, los rayos solares y agentes meteorológicos como la lluvia o la nieve.

Esta versatilidad hace del embalaje retráctil uno de los tipos de embalaje más utilizados en el sector del embalaje de mercancías, tanto en el transporte como en el almacenamiento de la carga, y soportando periodos temporales de larga duración.

Embalaje flexible y resistente

El embalaje retráctil industrial consiste en cubrir toda la mercancía con un plástico cuyo estado final se obtiene a partir del sellado con pistola térmica de plástico PET (compuesto de polietileno y goma adhesiva térmica). Gracias al calor que produce la pistola térmica, el plástico con el que se envuelve la carga se va adaptando a la forma de la misma, hasta que esta queda cubierta por completo y de forma compacta.

Para que el uso de esta técnica dé como resultado una protección óptima del material a transportar o almacenar, el secreto es aplicar la cantidad apropiada de calor al plástico, de manera que este no se agujeree, dejando vía libre a la entrada de agentes externos que pudieran dañar la carga.

Gracias a la correcta aplicación del calor sobre el plástico a medida que se va embalando la mercancía, el embalaje retráctil permite embalar elementos de todo tipo de tamaños: desde pequeños objetos a grandes productos como vagones de tren, molinos eólicos y todo tipo de maquinaria industrial.

Así mismo, su flexibilidad le permite adaptarse a todo tipo de formas, por más irregulares y angulosas que sean, protegiendo la mercancía contra perforaciones y rasgaduras gracias a su gran resistencia. Simplemente, hay que tener en cuenta la importancia de tapar las partes más afiladas como esquinas, picos y demás partes salientes con plástico de burbujas o porexpan para aumentar la vida útil del embalaje retráctil, evitando posibles rozaduras que podrían producirse durante el transporte.

A todo esto, hay que añadir la condición ignífuga del embalaje retráctil, la cual le otorga un carácter retardante de las llamas que le permite proteger la carga también de los daños producidos por una eventual combustión externa.

Todas estas ventajas hacen que el embalaje retráctil sea tan utilizado por la industria del transporte y almacenamiento de mercancías. Ya sea como sistema de embalaje único, o como complemento de otros tipos de embalajes industriales como los de madera o los de cartón.

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