¿Qué es el gas radón y cómo saber si está en tu vivienda?

El gas radón es un tóxico de origen natural, que no tiene color ni sabor. Se trata de un producto de la desintegración del uranio y que encontramos naturalmente en emanaciones provenientes del suelo, donde se traslada al aire y comienza a emitir partículas radiactivas que pueden representar un peligro para la salud de las personas.

Usualmente, se encuentra en altas concentraciones dentro de interiores de las propiedades, como escuelas, lugares de trabajo, sótanos de viviendas y otros lugares con baja circulación de aire.

Por esa razón es importante realizar la prueba del radón, que ayuda a determinar el nivel de concentración de este elemento tóxico en tu hogar y así tomar las precauciones necesarias para corregir el problema.

Detectar el gas radón en el hogar

La prueba que detecta el gas radón es un procedimiento que consiste en un diagnóstico de la vivienda en busca de la presencia del tóxico, tomando en consideración algunas variables como las dimensiones de la propiedad, el tipo de construcción y el terreno sobre el cual se edificó la casa.

Detectar el gas radon en el hogar

De esta manera se logra determinar si la propiedad es apta o no para ser habitada. Los expertos pueden realizar pruebas a corto y largo plazo para medir la concentración, partiendo de una medición previa que busca las posibles fuentes del gas en diferentes zonas de la propiedad, recogiendo datos que posteriormente se analizarán.

Una vez determinado el nivel de concentración, se propone un conjunto de soluciones para el gas radón que ayudarán a solucionar el inconveniente, buscando mitigar la concentración del gas y eliminar las fuentes o filtraciones.

¿Cómo se reduce el nivel de gas radón en nuestra vivienda?

Cuando se ha detectado las fuentes de contaminación y se ha realizado una medición de la concentración del elemento tóxico, se vuelve necesario poner en práctica algunas medidas orientadas a reducir los niveles de radón en los diferentes espacios de la propiedad hasta lograr espacios libres de peligros para la salud de las personas.

  • Ventilación. La primera medida puede resultar una obviedad, pero muchas veces no se realiza adecuadamente; es imprescindible permitir la circulación de aire fresco en los espacios cerrados, de esta manera el gas presente desaparecerá casi por completo. En caso de que sea imposible abrir ventanas por el tipo de construcción, será necesaria la instalación de sistemas de ventilación que extraigan el aire viciado e inyecten aire fresco.
  • Revisión de grietas. Es necesario realizar una inspección y determinar que no existan grietas en el suelo, las paredes y las columnas de la propiedad.
  • Cimientos. Es importante cimentar el sótano y en general cualquier piso inferior para colocar una barrera entre la fuente de gas y la propiedad.
  • Despresurización activa y pasiva del suelo bajo la losa. Este procedimiento evitar que el gas se quede estancado entre el terreno y la losa, pudiendo filtrarse por medio de cualquier grieta existente.
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