Nuevo modo de hacer deporte

Nada será lo mismo que antes. ¿Cuántas veces hemos oído eso en estos meses de pandemia? Se puede decir que es un hecho, pero es una predicción implacable. Considera el deporte y su público.  En algún momento, los aficionados volverán y regresarán a los estadios, pero ¿cuántos? ¿Y cómo cambiarán su forma de hacer deporte? Puede que estemos al borde de una revolución, una que hará historia. Pero veamos en detalle cómo se transformará el deporte en el inmediato futuro.

¿Continuaremos el distanciamiento social también en el deporte?

Sin duda, la comodidad de entrenar en casa, en pijama, delante de la TV puede llevarnos a la tentación de hacerlo para siempre, pero entonces ¿por qué no hemos pensado en ello antes? ¿Tiene un pequeño nicho de deportistas siempre entrenados en casa, con su propio equipo o cuerpo libre, y todos los demás? En el gimnasio. ¿Pero por qué?

Distanciamiento social en el deporte

Por razones fisiológicas, funcionales, sociales y económicas. Pero, para poder entrenar de la mejor manera, nuestra mente y nuestro cuerpo necesitan concentración: esta última viene dada precisamente por el gimnasio, un lugar preciso y definido donde entrenamos.

El cerebro al pensar en la sala de pesas, la sala de entrenamiento y las cintas de correr comienza a producir una serie de hormonas, como la adrenalina, que nos “cargan”, nos preparan: igual que cuando hueles una buena comida e inmediatamente te da hambre. A todos los amantes de los deportes les pasa lo mismo, incluso cuando preparan la bolsa la noche anterior: la ropa, los zapatos, la toalla… todos estos pequeños gestos, inicialmente pesados e insuperables, se convierten en hábitos y nos tele transportan, en un segundo, al gimnasio.

Por lo tanto, podemos decir que después de esta fase la mayoría de nosotros volverá a hacer deporte como siempre lo ha hecho.

Según un estudio realizado por Reebok, la actividad física varía enormemente de un país a otro, lo que hace que Suiza sea el país más activo.

Para entender cómo el deporte sigue siendo una pasión para millones de personas, es interesante leer algunos datos publicados por la plataforma Garmin Connect, especializada en el sector. Un archivo del que extraer los grandes datos útiles para analizar cómo se ha comportado el planeta en estos dos últimos meses de emergencia sanitaria mundial. Entre las disciplinas que están despobladas y otras que casi han desaparecido una cosa es cierta: incluso con la gente encerrada dentro de las paredes de sus casas, el deporte nunca se ha detenido.

Dos datos sencillos ofrecen un panorama general sobre la situación actual: si por un lado el número de pasos registrados en todo el mundo ha disminuido en un 12% en abril de 2020 con el poder “paralizante” mundial de la pandemia, por otro lado el mismo número se duplica hasta el 24% si es inherente a una actividad de formación, aunque en un estilo “casero”.

Si eres uno de los que ha estado inactivo debido al lockdown, ¿quieres empezar/volver a entrenar? ¿Cómo hacerlo?

No todo el mundo se ha adaptado a las medidas de “entrenamiento inteligente” que por una razón y por otra, por lo que hay muchos que no han hecho actividad física. Para comenzar o reanudar, la consigna: gradualidad. Primero hay que aclarar de qué base se parte, luego definir el objetivo, luego seguir los programas y ejercicios adecuados

¿Y por qué deberías empezar o volver a entrenar?

Veamos qué pasa con la inactividad.

Ya después de 2-4 semanas de inactividad la capacidad de realizar actividades aeróbicas se reduce. En particular, es el corazón, que lucha por empujar la sangre (y el oxígeno) hacia los tejidos periféricos, y los músculos, que pierden fuerza y potencia durante los períodos de inactividad, es decir, los períodos de falta de actividad física. “La inactividad prolongada causa daños en todos los sistemas, desde el músculo esquelético hasta el cardio-respiratorio. El sedentarismo es una de las principales causas de muerte después de las enfermedades cardiovasculares y los tumores, debido a sus consecuencias, como la obesidad, el exceso de colesterol en la sangre, la atrofia en los músculos, la osteoporosis (especialmente en las mujeres).

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