¿Qué es la anemia hemolítica del recién nacido?

La anemia hemolítica del recién nacido es un padecimiento que se genera principalmente por una incompatibilidad de sangre entre la madre y el feto y, aunque actualmente se ha logrado reducir su incidencia gracias a los tratamientos de la ciencia moderna, se vuelve importante su oportuna detección, ya que en los casos que se presenten mayores complicaciones, las consecuencias pueden llegar a ser fatales.

¿Qué es?

Comencemos por asumir que la anemia es una deficiencia en el proceso de oxigenación del cuerpo debido a alguna afección en la sangre. Son tres las causas principales que la originan: la pérdida súbita de abundante sangre, el hecho de que no se estén produciendo suficientes eritrocitos, o que estos se destruyan a gran velocidad.

Anemia hemolitica

Es precisamente este último motivo, el factor que surge en este tipo de anemia hemolítica, también denominada Eritroblastosis Fetal, donde esencialmente se produce un conflicto interno que propicia la destrucción de glóbulos rojos en el feto o en el recién nacido, poniendo en riesgo su integridad.

En algunos casos muy raros, se puede producir debido a una reacción a diversos antígenos, aunque la principal causa de su aparición, es por una incompatibilidad Rh entre la sangre de la madre y la del feto (heredada del padre o algún otro antecedente genético).

Aún así, esto se presenta sólo en aproximadamente 1 de cada 10 casos con este tipo de incompatibilidad, siendo particularmente aquellas del tipo D, o cuando la mujer embarazada es Rh negativo y el hijo Rh positivo, la combinación más frecuente y también de mayor riesgo.

En realidad, la sangre de la madre no suele entrar en contacto directo -o al menos no con la suficiente abundancia para representar riesgos- con la del feto, no obstante, al romperse la placenta en el parto, en abortos o en procesos invasivos como la amniocentesis, es donde este problema puede presentarse.

Básicamente, el problema de la anemia hemolítica de este tipo es que los anticuerpos de la mujer toman a los del feto como si fueran agentes nocivos, motivando así la destrucción de sus eritrocitos.

¿Qué implicaciones tiene para el bebé?

El hecho de que los glóbulos rojos del feto, o del recién nacido, no puedan madurar lo suficiente y se queden en su etapa de eritroblastos, puede provocar un crecimiento anormal de diversos órganos, lo cual puede generar secuelas de por vida.

Esta afección propicia la producción descontrolada de bilirrubina, lo que puede generar desde alteraciones físicas como la ictericia, hasta graves daños al cerebro como la encefalopatía neonatal bilirrubínica.

Asimismo, en los casos extremos de destrucción masiva de glóbulos rojos, las consecuencias también pueden llegar a ser fatales para el bebé.

¿Qué tratamientos se pueden adoptar?

Hoy en día, este problema es altamente controlable a través de un tratamiento a base de inmunoglobulina anti-Rh, lo cual reduce significativamente la capacidad de destrucción de los anticuerpos de la madre en los eritrocitos del neonato.

En algunos casos donde el problema es grave o ya está muy desarrollado, también se pueden realizar diversos tipos de transfusiones sanguíneas, buscando fortalecer el sistema de defensas del menor, y neutralizar su cantidad de glóbulos en el torrente sanguíneo.

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