Combinar vino y comida, ¿qué elegir en cada ocasión?

El vino es una de las bebidas más apreciadas en la gastronomía, de ahí que los expertos en cocina siempre recomienden utilizar el mejor tipo de vino, según los ingredientes y platos que se vayan a servir para así, regalar una explosión de sabores perfecta al paladar.

Hoy en día, son muchos los tipos de vino que se pueden encontrar en el mercado, si bien, dependiendo de la receta que se haya elaborado o de los ingredientes que se vayan a poner en la mesa, así, habrá que elegir un tipo u otro. No hay duda de que el vino es la bebida ideal para el maridaje, entre otras cosas, porque hay uno para cada ocasión.

El maridaje, como bien es sabido, es una técnica culinaria que se lleva a cabo a partir de la combinación entre vino y comida, teniendo como objetivo intensificar el sabor de ambos elementos y cuya mezcla case a la perfección para darle el mejor de los gustos al paladar.

Por supuesto, para que el maridaje sea de 10, es importante tener en cuenta algunos aspectos clave, como el tipo de vino que se ha elegido, el cuerpo que tiene o la textura, entre otras cosas. Claro está, la elección final del vino dependerá mucho del gusto del comensal, si bien, en el caso de ser un anfitrión y querer sorprender a todos, es esencial saber presentar un maridaje excelente.

Vino para los quesos

No hay duda de que los quesos son un alimento que se suelen consumir bastante, sobre todo, es frecuente ver diferentes tipos como tentempié antes de servir el plato principal. Por supuesto, hay un vino perfecto para cada tipo de queso, así, en el caso de decantarse por los tiernos, nada mejor que un buen vino blanco con algo de cuerpo. Por su parte, el vino tinto afrutado es ideal para acompañar a los quesos azules, y a los que les gusten los quesos más curados, nada como el tinto maduro con intenso sabor.

El mejor acompañante del marisco

Vino y marisco van cogidos de la mano, sabiendo que, al ser uno de los grandes manjares de la gastronomía española, la elección del vino es fundamental. De esta manera, lo habitual es que los mariscos vayan junto a un buen vino blanco, como, por ejemplo, el maravides chardonnay, un vino afrutado y fresco con un sabor vibrante.

Aunque el blanco es el vino más adecuado para los mariscos, en ocasiones, también se pueden maridar con un vino dulce o incluso los vinos rosados, que ahora se han puesto muy de moda en la gastronomía.

¿Qué hacer con las carnes?

En la gastronomía española los platos elaborados con carne juegan un papel protagonista, precisamente por este motivo es muy importante saber elegir bien el vino para cada ocasión. En este sentido, lo primero que hay que hacer es distinguir el tipo de carne que se va a poner, puesto que las hay blancas y rojas.

Para las carnes blancas, lo ideal es elegir un vino blanco y seco mientras que, para las rojas, casan mejor los vinos más añejos y maduros, como puede ser por ejemplo un Ribera.

Si se decanta por servir carnes frías, entonces habrá que servir junto a vinos tintos ligeros.

¿Y para los pescados?

Al igual que ocurre con el marisco, en este caso, el vino blanco también es la bebida perfecta para acompañar cualquier tipo de plato de pescado. Si bien, según el tipo de pescado elegido, así habrá que hacer alguna distinción. De esta forma, para los blancos, lo ideal son vinos rosados o secos, y, para los pescados azules, nada como un buen vino blanco con un toque fresco mediterráneo.

También para los postres

Aunque muchos piensen lo contrario, los postres también pueden llevar un perfecto maridaje con el vino. De esta forma, en el caso de elegir un postre dulce, el moscatel puede ser la elección perfecta o incluso la mistela. En el caso de que se decida tomar un postre cuyo principal ingrediente sea el chocolate, aquí el vino debe ser más potente y con mayor cuerpo, evitando todo lo que se pueda el vino afrutado.

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