El bolígrafo, un pequeño gran héroe

Hay pequeños objetos que desde su rincón silencioso han contribuido a redactar la historia reciente. En el caso de los bolígrafos han contribuido literalmente a redactar la historia. Los bolígrafos cumplen 80 años, más conocidos como bolis por el consumidor habitual, y se les augura una muy larga y próspera vida. Los espacios de venta como distrimar tienen su cupo de ventas aseguradas, pues este práctico utensilio para escribir sigue siendo un útil imprescindible para el desarrollo de cualquier actividad.

Como ejemplo del buen estado de salud por el que pasan los bolígrafos, recordamos que hace un par de años la marca más famosa de producción y comercialización de bolígrafos, BIC, sobrepasó los 100 millones de unidades vendidas.

Los bolígrafos no tienen precisamente buena fama, no se consideran artículos de lujo, son económicos y por regla general no tienen diseños atractivos, pero son completamente imprescindibles en nuestra sociedad.

Un poco de historia

En 1938, los hermanos húngaros Laszlo y George Biro observaron el rastro que dejaba tras de sí una canica húmeda con la que jugaban unos niños en la calle. Cansados de utilizar las plumas tradicionales que emborronaban con demasiada asiduidad los textos, decidieron realizar pruebas con este método, aunque tuvieron muchas dificultades con la producción de las esferas a tan reducido tamaño.

Laszlo era un inventor nato, y aunque su creación con más éxito fue el boli, también desarrolló otras 32 ideas geniales más, algunas tan destacables como el sistema electromagnético del tren bala, la lavadora, una cerradura inviolable o un termógrafo clínico.

Aunque eran de origen húngaro, los hermanos Biro desarrollaron su patente en Argentina, donde se nacionalizarían. Esto se debió a que el presidente de Argentina, Agustín Pedro Justo, quedó prendado de su invento mientras escribía un reportaje en la antigua Yugoslavia, y la represión nazi obligaría a los hermanos a buscar asilo en este país.

Crearon la compañía Biro-Mayne-Biro en 1940, como suele ocurrir, en un garaje. Al principio la producción era mínima y demasiado costosa, cada bolígrafo tenía un precio comparable a la estilográfica más cara de la época, la famosa Parker 21.

Poco después, en 1953, las penurias pasaron, puesto que la compañía vendió la licencia por 2 millones de dólares, todo un récord hasta entonces en la venta de patentes. La empresa que la adquirió, Evershap, fue adquirida posteriormente por Parker, quien supo explotar el invento y reducir su precio de fabricación. Aunque quien realmente supo sacarle el filón fue la compañía francesa Marcel Bich, que en 1951 también consiguió los derechos de fabricación, creando gracias a su marca BIC el primer bolígrafo de bajo coste y el más vendido del mundo.

Algunas curiosidades del bolígrafo

El bolígrafo no ha dejado de proporcionarnos jugosas anécdotas, datos, momentos históricos, durante estos 80 años de vida, un útil que en un principio tuvo la consideración de juguete casi de lujo, pues su precio rondaba los 100 dólares, y que ha pasado en la actualidad a ofrecerse gratis si lleva algún tipo de publicidad impresa. Un producto al alcance de cualquiera, el regalo más ofrecido de las empresas a sus clientes, y es que el precio de compra rondaría los 0,05 céntimos de euro, una publicidad considerada por los expertos como de mayor impacto y resultados.

boligrafo bic

Como anécdota en cifras, cabe mencionar que el popular bolígrafo BIC puede trazar una línea de 2 kilómetros de longitud y escribir a mano alrededor de 232 cartas en formato A4 y, gracias a su diseño hexagonal, permite una optimización del espacio en cuanto a su almacenamiento y en cuanto a su acumulación en cajas.

Particularidades del bolígrafo BIC

El formato del bolígrafo BIC tiene algunas peculiaridades que mejoran el rendimiento y calidad del bolígrafo y que después han sido adaptadas a otros diseños, como por ejemplo el agujero que tiene en la tapa o capuchón, cuya labor es evitar el ahogamiento de aquel que se lo trague accidentalmente, pues es muy común llevarse esta parte del bolígrafo a la boca.

Otra pequeña perforación, la que se encuentra en el cuerpo del bolígrafo, tiene la función de evitar su explosión en condiciones de alta presión, como por ejemplo cuando viajamos en un avión.

La temperatura es otro de los valores que tuvieron muy en cuenta los ingenieros a la hora de diseñar el bolígrafo BIC. Para evitar que la tinta del bolígrafo se expanda por el calor de la mano, este no va completamente lleno de tinta en su interior, sino que va dentro de un cilindro de plástico y este cubierto por una cobertura de otro tipo de plástico más duro y resistente. Así mismo, este es el motivo por el que el tubo interior no está completamente lleno.

Por último, señalamos que el bolígrafo BIC se encuentra expuesto permanentemente en el MoMMA de Nueva York, o sea que está contemplado como una auténtica obra de arte.

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