Opciones para un menú de fin de semana completo y exquisito

En este artículo te dejamos algunas recomendaciones interesantes para elaborar un menú de fin de semana completo, contemplando no sólo los sabores y texturas adaptados a los paladares más exigentes, sino también las recomendaciones alimentarias para acompañar un plan de vida saludable. No importa si eres un experto en cocina o si estás dando los primeros pasos: en esta página aprenderás muchos trucos y secretos útiles.

Los italianos aman el risotto y, de hecho, el secreto de cómo prepararlo reside en dos factores fundamentales: el tipo de arroz que se utiliza y el tipo de cocción, que poco o nada tiene que ver con el modo tradicional con el que preparamos los arroces en España.

A continuación te contamos algunos trucos interesantes para preparar un excelente risotto, que siempre resulta un primer plato de éxito garantizado. Es que además de delicioso, es un plato completo en sí mismo. Los risotti forman parte de una tradición centenaria del norte de Italia. Este plato hecho en base a arroz, de textura cremosa y de sabor delicado, se prepara preferiblemente con alguno de esto tres tipos de arroces: el carnaroli (tipico de la zona de Lombardia; el arborio, de la zona del Piemonte o el vialone nano, típico del Veneto). En España, si no conseguimos ninguno de ellos, puede utilizarse cualquier otro arroz con la condición de que el grano sea redondo y en lo posible con alto contenido de almidón. Esto es muy importante pues, junto al método de cocción, será lo que le aporte cremosidad al plato.

El arroz va tostado en la sartén, es decir, no se hierve, ni se cocina en un sofrito, sino que simplemente se va “tostando” sobre una base de un poco de aceite y ajo, mientras lo movemos en forma permanente. A medida que el arroz se va cocinando, le agregamos primero un vaso de vino blanco y luego, pero muy de a poco, el caldo que ya tendremos preparado y reservado. Este es el gran secreto de la cocción, ya que incorporar el líquido de a pocas cantidades, se abre el grano para absorber los sabores.

menu completo

Hay infinitas posibilidades para el risotto, pues puedes hacerlo de verduras, de carne o de pescado. El risotto a las setas, de hecho, es uno de los más sabrosos y podemos aprovechar la temporada de setas en España para hacernos de unas cuantas que nos garanticen el éxito del plato. Recuerda que sea lo que sea que decidas agregar al arroz para hacer tu risotto, deberás “mantecarlo” antes de quitarlo del fuego, cosa que haremos al ver que ha cogido consistencia cremosa y con los granos aún un poco duros. Ese el momento de  incorporar el queso (idealmente parmiggiano o grana padano, aunque cualquier queso rallado con buen sabor bastará).

Te damos ahora otra alternativa para seguir cuidando tu salud, y además, consiguiendo agradar el paladar. Las lentejas, plato tradicional español, aportan una importante cantidad de vitaminas (A, B1,B2,B3 y B6, C y E), además de minerales como potasio, fósforo y magnesio, y son una excelente fuente de antioxidantes. Muy rico en proteínas, son los favoritos de grandes y chicos por su versatilidad, ya que se adaptan a todos los climas y estaciones del año. Se pueden hacer exquisitos guisos en invierno, sopas crema en otoño y primavera y ricas ensaladas en verano, especiales para presentar un plato tradicional con un toque refinado.

Si vas a hacer una ensalada de lentejas, que a diferencia de las alubias o garbanzos no necesitan tiempo de remojo previo y por ende son ideales para preparar en el momento, te recomendamos que pruebes combinarlas con zanahoria y queso de cabra, o zanahoria y tofu; si además le agregas semillas de chía y de lino, algo de eneldo y perejil y un aliño hecho especialmente a base de mostaza y miel, tendrás a los comensales pidiendo por más.

Y cerramos el artículo con una bebida imprescindible para el verano: la sangría. En la página de http://sangriareceta.es encontramos además algunos consejos útiles a la hora de preparar esta exquisita bebida hecha a base de frutas, a la que se le puede o no agregar alcohol. La sangría clásica, por ejemplo, sí lo lleva, y se hace con vino tinto y gaseosa, además de naranja, limón,  melocotones, algo de azúcar y por supuesto hielo. Si además la preparamos con tiempo y la ponemos un día antes en la nevera, la podemos presentar muy fría que es la mejor manera de beberla.

Ten presente que dependiendo de las frutas que uses, si vas a usar alcohol, puedes intentar combinar sabores para lograr un mejor resultado. Por ejemplo, a una sangría con melocotones, ciruelas y cerezas, le irá muy bien el vino blanco. O un buen cava, por ejemplo.

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