Los parques infantiles son un espacio necesario para el crecimiento de los niños. Desarrollo de la psicomotricidad, estimulación mental, espacio para la sociabilización… Son muchísimos los beneficios que cualquier empresa de parques infantiles señala a las familias que usan estas zonas de juego.
Realmente es así: por eso existe un esfuerzo real por parte de ayuntamientos, urbanizaciones, centros escolares, etc., por crear parques infantiles de calidad, con juegos seguros, pero también diseñados para que los menores puedan investigarse a sí mismos y crecer en muchísimos planos de su personalidad.
¿Cuáles son esos beneficios que encuentran las familias con el simple hecho de llevar a sus niños al parque infantil? Especialistas en el crecimiento psicofísico de los niños destacan los siguientes:
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Desarrollo físico
Correr por los puentes colgantes, dejarse caer por el tobogán o mantener el equilibrio en los columpios no solo son actos lúdicos, son un ejercicio constante para el desarrollo físico y motor de la criatura.
Esto se combina, cada vez más, con pequeños juegos que ayudan a desarrollar la lógica e incluso la psicomotricidad fina en los niños prácticamente desde que son bebés.
A esto se suma un evidente ejercicio físico que permite que los chicos y chicas refuercen su musculatura y, a la vez, mejoren la calidad de su descanso por las noches.
Estímulos sociales
El parque es un espacio ‘libre de adultos’. A menudo, los padres dejan a los niños y se alejan unos metros, siempre vigilantes.
Esa falta de acción directa de los padres permite que los niños se relacionen libremente entre ellos, lo que genera una microsociedad en la que los peques aprenden a relacionarse, compartir, manejar la frustración, negociar y crear reglas.
Todas estas cosas serán muy útiles para su desarrollo social posterior, en el aula, en el día a día o incluso en el trabajo.
Fomento de la imaginación
En el parque no hay pantallas. Eso no impide que el columpio se convierta en una liana para abordar un barco o que el tobogán sea una torre en la que vive un malvado monstruo.
Esos juegos suponen un gran desarrollo de la imaginación, a la vez que alejan temporalmente a los chicos de las pantallas, que son un gran problema en esta época para los niños.
Parques infantiles de calidad: qué buscar en ellos
Evidentemente, para que estos beneficios sean reales, los niños tienen que jugar en parques de calidad y completamente adaptados para procurar su seguridad y su disfrute.
En ese sentido, como padres tenemos la obligación de confirmar que los siguientes elementos están presentes:
- Suelo de impacto: estas plaquetas de suelo semiblando son ideales para amortiguar caídas y reducir el sufrimiento de las extremidades inferiores en los saltos.
- Protección contra caídas: cualquier zona elevada de los juegos del parque debe contar con vallas a una altura adecuada y con rejas o elemento similares para evitar que los más pequeños se cuelen por accidente.
- Perímetro establecido: la zona de juegos debe estar separada del resto del parque con un vallado de seguridad que impida que pueda entrar un vehículo o que pasen adultos que puedan pisar o atropellar a los menores.
Con todo esto controlado, el disfrute de los peques será real y, sobre todo, estos encontrarán beneficios de los que no serán conscientes, pero que les ayudarán a crecer y desarrollarse mejor, tanto física como mentalmente.



