¿Por qué tantos productos cosméticos incluyen tensioactivos?

En los productos cosméticos, de limpieza e higiene personal, los tensioactivos tienen una presencia importante ya que aportan muchas de sus propiedades principales.

Hay tantos tipos distintos de tensioactivos en cosmética que son ingredientes comunes en productos tan variados como los geles de ducha y champús, pero también en productos destinados al cuidado capilar y de la piel, como acondicionadores o mascarillas, además de  productos de limpieza como detergentes o lavavajillas. Aunque son esenciales para diferentes industrias, como la cosmética, la droguería y la limpieza industrial, pocas personas conocen su funcionamiento y, más aún, su importancia.

¿Cuál es la función que cumple un tensioactivo?

Tensión superficial. Es el concepto central para entender el funcionamiento de un tensioactivo, de cualquier tipo y para cualquier uso. La tensión superficial, sobre todo en los líquidos, suele definirse como la resistencia que dichos líquidos tienen ante agentes externos.

Por ejemplo, la resistencia que el agua tiene ante el aceite, que le impide diluirse en éste. La tensión superficial del agua, en ese caso, hace que el aceite -y cualquier grasa- no pueda mezclarse con ella.

Es ahí donde entran en juego los tensioactivos. Existen diferentes tipos de tensioactivos que además se destinan a diferentes usos, como detergentes, espumantes, emulsionantes, humectantes… Pero todos ellos cumplen con la función de reducir la tensión superficial entre los elementos, o lo que es igual, unir elementos que serían indisolubles. Por esa razón, gracias a los tensioactivos, los productos cosméticos y de higiene con una fase acuosa y otra grasa son capaces de formar una mezcla homogénea aunque químicamente serían incompatibles.

Función de un tensioactivo

Tipos de tensioactivos

En la fabricación de cosmética los tensioactivos tienen bastante protagonismo. Su elección dependerá, a grandes rasgos, del uso al que esté destinado el producto. Así, aunque la mayoría de los tensioactivos tienen cualidades detergentes, espumantes, emulsionantes, solubilizantes o humectantes, algunos tipos son mejores que otros según qué casos.

  • Aniónicos: son los más baratos. Uno de los tipos más conocidos de tensioactivos aniónicos son los sulfatos, que tienen excelentes propiedades detergentes y espumantes. Por eso suelen encontrarse en geles y champús.
  • Catiónicos: algunos pueden tener propiedades bactericidas, aunque por lo que destacan estos tensioactivos es por sus propiedades emulsionantes y humectantes. Además, neutralizan la electricidad estática que pueden provocar los tensioactivos aniónicos. Por eso son ideales para productos acondicionadores o mascarillas que se apliquen después de lavar el cabello. A diferencia de los aniónicos, son más costosos.
  • No iónicos: suelen ser tensioactivos de gran utilización en productos cosméticos, de belleza y perfumería, ya que tienen una carga molecular neutra, con baja irritabilidad, y grandes capacidades solubilizantes. Los productos antienvejecimiento y de cuidado del rostro suelen utilizar tensioactivos no iónicos, especialmente cuando van destinados a pieles sensibles.
  • Anfóteros: suelen utilizarse como tensioactivos secundarios en gran variedad de productos de higiene y cosmética. Sus usos van desde potenciar y estabilizar la espuma hasta reducir la irritación provocada por los tensioactivos aniónicos. 

¿Son irritantes los tensioactivos?

Como se explica más arriba, los tensioactivos cosméticos tienen propiedades diferentes. Algunos tienen un mayor poder limpiador, por lo que pueden irritar a las pieles más sensibles. Así ocurre, por ejemplo, con los jabones, formados por ácidos grasos naturales.
Su poder de detergencia es tan alto que puede ser demasiado agresivo para la piel, además de que su pH es más alcalino que el de la piel, de modo que puede resecarla. Por ello la mayoría de limpiadores, tanto faciales como corporales, prefieren incluir tensioactivos sintéticos.

Además, para reducir la irritabilidad de los tensioactivos más fuertes, las marcas de cosmética utilizan tensioactivos secundarios que tienen como finalidad suavizar los efectos, reducir la irritación o eliminarla totalmente. Incluso pueden contener activos que hidraten o traten problemas específicos de la piel, como las manchas o las arrugas.

En conclusión, un producto cosmético no puede juzgarse únicamente por si incluye o no incluye tensioactivos. Hay que valorar el conjunto de su fórmula, ya que esta está especialmente ideada para que los ingredientes interactúen maximizando las ventajas que aporta cada uno de ellos y eliminando los efectos no deseados.

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