Vallobera crianza te trae nuevas sensaciones de la mano de la familia San Pedro

A la hora de disfrutar un vino, a menudo se puede percibir su tradición al degustarlo y disfrutar de sus aromas, y es que la experiencia y la utilización de una materia prima de calidad son las dos claves para tener la posibilidad de satisfacer nuestros paladares con productos tan recomendables como es el vino Vallobera crianza.

En el mercado podemos encontrar un amplio abanico de vinos que están diseñados para todos los gustos y paladares, pero siempre hay momentos en los que buscamos algo que sea especial pero que se pueda adaptar a prácticamente cualquier momento, siendo fantástico acompañante en nuestros aperitivos, y un fenomenal invitado a nuestros ágapes tanto solos como acompañados por nuestros amigos y conocidos. Precisamente Vallobera crianza está pensado para eso, para estimular todos nuestros instintos pero de una forma desenfadada y mucho más especial.

Conoce los detalles de Vallobera crianza

Vallobera crianza, es un vino producido en el año 2014 y que cuenta con la uva tempranillo como variedad principal. Se trata de una creación de la familia San Pedro que sin duda a partir de ahora se va a convertir en uno de los imprescindibles de vuestra bodega, y es que hablamos de un vino desenfadado que cuenta con una fantástica potencia a la vez que nos satisface con unos toques frutales asombrosos y un frescor excelente que lo hace apto para prácticamente cualquier tipo de situación.

Vallobera crianza

Hablamos de un vino que se adapta a la perfección a esos momentos sencillos en los que queremos tomar algo en el fin de semana pero consiguiendo disfrutar un poco más y hacer del instante algo más especial, pero también está perfectamente capacitado para cubrirnos las espaldas cuando organicemos una fiesta y queramos sorprender a los paladares de nuestros invitados, y podéis estar totalmente convencidos de que Vallobera pone a nuestra disposición unos matices que en ningún momento nos dejarán de sorprender.

Cabe destacar que una vez que se realiza la vendimia, las uvas se trasladan la bodega en racimos donde se dejan macerar en frío durante 21 días. Posteriormente se realiza un prensado suave a partir del momento en el que da comienzo la fermentación alcohólica. Durante un periodo que oscila entre los siete y los 10 días se lleva a cabo este proceso realizando remontado de forma diaria.

Hecho esto se procede a llevar a cabo la crianza, para lo cual se utilizan barricas de roble americano y francés donde se vierte el caldo que permanecerá a la espera durante un plazo de entre 12 y 14 meses.

El resultado es un vino de 13% de volumen que presenta un fantástico color rojo cereza con algunos matices morados, una gran limpieza y una brillantez fantástica.

En cuanto a los aromas, podemos destacar tanto la fruta como las flores, y en el momento de consumirlo hablamos de un vino perfectamente equilibrado, con una estructura adecuada y de importante potencia, manteniendo el gusto durante un buen rato pudiendo satisfacernos con sus aromas primarios de entre los que destacan el regaliz.

Como decíamos al principio, este vino se puede adaptar a la perfección a prácticamente cualquier tipo de plato o acompañamiento, ya que sus particularidades le dan esta capacidad para poder satisfacer en todo momento. Sin embargo está especialmente indicado para acompañar a cualquier variedad de carnes y por supuesto también a las legumbres.

Para poder sacar todo el esplendor de este vino, lo ideal es servirlo a una temperatura fresca que oscile entre los 15 °C y los 16 °C, de manera que podremos disfrutar al máximo de todos sus matices y peculiaridades con lo que entenderemos mucho mejor la razón por la que estamos ante un vino que, siendo de un precio ajustado, se ofrece con una fantástica calidad.

La evolución de los vinos de la familia San Pedro

Cabe destacar que no hay vino que no tenga en su interior una parte muy importante de la experiencia y la historia de la bodega en la que se ha desarrollado, y en este caso hablamos de la familia San Pedro, una familia de tres generaciones que ha conseguido partir de la sencillez hasta alcanzar un caldo de esta calidad que puede ser disfrutado por todos los amantes del vino.

Cabe destacar que Vallobera es el vino más conocido de esta bodega, y desde sus orígenes tan sólo han sido utilizadas las uvas procedentes de los viñedos en propiedad que han pasado de abuelos a padres y de padres a hijos.

Durante muchos años, esta familia se dedicaba a la elaboración de vinos jóvenes que eran conocidos como vinos de cosechero, los cuales se producían mediante el sistema de maceración carbónica. Sin embargo, fue a partir del año 1992 cuando se decidió cambiar de rumbo con el objetivo de comenzar la elaboración de vinos de crianza, consiguiendo de esta forma ampliar sus posibilidades para poder conquistar un mercado que, aun siendo muy complejo y de gran carácter competitivo, sabe perfectamente cuando se encuentra frente a un vino de gran calidad y este es uno de esos casos.

En definitiva, a través de la evolución de esta bodega se han podido conseguir alcanzar cotas de calidad fantásticas que ponen en nuestra mesa un vino de gran calidad, unos aromas fantásticos y un sabor muy recomendable, convirtiéndose de esta forma en uno de esos vinos imprescindibles que todos debemos tener en nuestras bodegas, y es que no va a haber momento en el que un buen Vallobera crianza no se adapte a las circunstancias, ya que pone a nuestra disposición todo lo necesario para poder ser el perfecto acompañante en cualquier velada.

En cualquier caso, para conocer más acerca tanto de la familia San Pedro como de su creación Vallobera crianza, os aconsejamos que echéis un vistazo al enlace https://www.vinosofos.com/tinto/5807-vallobera-crianza.html donde podréis materializar todos esos sentimientos que se presentan en todo aquel que prueba, tanto por primera como por enésima vez, este producto familiar y de gran calidad.

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