¿Cuándo contratar a un abogado para divorciarme?

Las rupturas sentimentales son muy complicadas, más aún cuando también se deben tomar otras decisiones que pueden afectar a la economía familiar y al estilo de vida de los miembros de la pareja, así como de los hijos menores de edad que dependen de ellos.

A la hora de considerar un divorcio, es necesario realizar una serie de trámites que pueden variar según las circunstancias particulares de cada pareja. Siempre es recomendable dejar todo el proceso en manos de profesionales, como es el caso de estos abogados de divorcio en Murcia, los cuales tienen la experiencia suficiente para servir de mediadores y buscar un divorcio pacífico y con consenso entre las partes, evitando los procesos contenciosos que puedan causar perjuicios económicos y emocionales a medio y largo plazo.

El especialista Ginés Riquelme Abogado, y su despacho, tienen la suficiente experiencia para tratar este tema, asesorando a parejas para que la disolución del vínculo matrimonial pueda completarse de la mejor forma posible, según lo establecido en el Código Civil.

¿Cuándo es necesario contratar a un abogado una vez que ocurre la separación?

Una vez que la pareja ha llegado a la resolución definitiva de cortar con el vínculo legal y emocional que los une, se hace necesaria la presencia de un abogado que les oriente sobre los deberes y derechos de cada uno, según lo establecido en las leyes y reglamentos vigentes.

Existen dos vías por las cuales completar el divorcio: Una es por medio de un procedimiento judicial en la que interviene un juez y un fiscal, y que termina en una sentencia con acuerdos a ser cumplidos por las partes implicadas; la siguiente es un divorcio de mutuo acuerdo, donde un abogado especialista en divorcios redacta el convenio regulador alcanzado por los cónyuges y procede al inicio de un divorcio inmediato, conocido también como divorcio express.

Abogado de divorcio

¿Cuál es el procedimiento para llevar a efecto un divorcio en España?

En primer lugar, es necesario determinar el tipo de proceso que se desarrollará, sea consensuado o contencioso. Esto dependerá en gran medida de las causas de divorcio y las exigencias particulares de cada cónyuge y las expectativas que puedan tener los mismos del proceso, así como la existencia de descendientes menores de edad y bienes materiales.

Hay ventajas de sacar adelante un divorcio consensuado. Por ejemplo, mayor rapidez, ahorro de dinero, evitar enfrentamientos y problemas emocionales en la pareja, convenios reguladores más apropiados para ambas partes y menor trauma para los hijos, entre otros asuntos.

Una vez que se ha determinado la ruta a seguir, se debe realizar la cuidadosa selección del profesional que orientará todo el proceso. Es imprescindible un abogado especializado en divorcios y derecho de familia, puesto que se trata asuntos delicados que requieren de cuidados especiales. Cuando el divorcio se ejecuta de forma amistosa puede, un solo abogado, representar los intereses de ambas partes. No resulta así en el caso de un divorcio contencioso.

Tanto la elección del procedimiento a seguir como del profesional del derecho más adecuado son elementos fundamentales para completar un divorcio de la manera más rápida y pacífica posible.

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