Oro
Tecnología

El reto de fabricar tecnología sin agotar los recursos del planeta

Cada vez dependemos más de dispositivos electrónicos. Móviles, ordenadores, relojes inteligentes, coches eléctricos y otros aparatos forman parte de nuestra vida cotidiana, pero su producción requiere una enorme cantidad de materias primas. Pruebe a consultar el precio del oro hoy para comprobar que incluso materiales que asociamos principalmente con la joyería tienen un valor que va mucho más allá de ese ámbito.

El oro, de hecho, también está presente en pequeñas cantidades dentro de algunos dispositivos electrónicos. Sus propiedades lo hacen útil para determinadas conexiones y componentes, aunque es solo uno de los muchos materiales que necesita la industria tecnológica. Esta enorme demanda de recursos es difícil de compatibilizar con un modelo de producción que pretende ser sostenible.

La cara oculta de nuestros dispositivos

Un teléfono móvil puede parecer un objeto sencillo, pero en su interior reúne una gran variedad de materiales. Cobre, aluminio, litio, níquel y otros metales participan en la fabricación de sus componentes, baterías y circuitos.

Lo mismo pasa con el oro. Aunque la cantidad presente en un dispositivo es muy pequeña, sus propiedades lo convierten en un material útil para determinadas conexiones y componentes electrónicos. Su resistencia a la corrosión y su capacidad para conducir la electricidad hacen que siga utilizándose en aplicaciones donde la fiabilidad es clave.

El problema de la basura electrónica

Cada vez sustituimos más rápido nuestros dispositivos. Un móvil puede seguir funcionando perfectamente, pero una batería degradada, una pantalla rota o el tan habitual deseo de contar con un modelo nuevo pueden terminar con él en un cajón.

Reciclarlos no es tan sencillo como una botella de plástico. Los dispositivos combinan numerosos componentes y materiales que deben desmontarse y tratarse mediante procesos específicos. Aun así, recuperar metales permite reducir la necesidad de extraer nuevas materias primas, por lo que vale la pena.

Diseñar para reparar y reutilizar

Durante años, muchos dispositivos se han diseñado pensando principalmente en reducir costes, tamaño y peso. Ahora empiezan a ganar importancia conceptos como la reparabilidad y la modularidad. Un aparato que permite cambiar fácilmente una batería o sustituir un componente averiado puede mantenerse en funcionamiento durante más tiempo.

Esto cambia también la relación que tenemos con la tecnología. Comprar un dispositivo nuevo deja de ser la única opción cuando algo falla. Reparar, actualizar o reutilizar puede resultar más interesante tanto para el consumidor como para el medio ambiente.

Una tecnología que tendrá que aprender a durar

La innovación no debería medirse únicamente por la velocidad con la que aparecen nuevos dispositivos. También importa qué ocurre con los anteriores y cuánto cuesta fabricar los siguientes.

Conseguir una electrónica más sostenible exigirá combinar avances tecnológicos con cambios en el diseño, la fabricación, la reparación y el reciclaje. No hay una única solución capaz de resolver el problema, pero aprovechar mejor los materiales que ya tenemos puede ser un buen punto de partida.

El futuro de la tecnología dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para seguir innovando sin convertir cada nueva generación de dispositivos en una nueva fuente de residuos.

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