Agrupa tus deudas: Cómo reunificar préstamos

El endeudamiento de las familias tradicionalmente ha seguido un patrón de diversificación. La adquisición de cada nuevo bien suponía la incursión en una nueva deuda. Este modelo, implantado en España en los años del desarrollismo en los años sesenta del siglo pasado, se intensificó en los años de maduración de la crisis.

Para los analistas de riesgo financiero, la multiplicación de los puntos de deudas en las familias españolas vive periodos cíclicos. La crisis económica y financiera internacional ha supuesto una ruptura con estos modelos antiguos de gestión de los recursos económicos familiares.

La reunificación de prestamos, explican, se ha expandido ante la necesidad de las familias de realizar un control real sobre sus gastos y deuda. Al reunificar prestamos, la sensación de presión financiera sobre los gestores de la economía familia se magnifica en su justa medida, sin incurrir en intereses desmedidos. Sentencian que la reunificación  prestamos ha llegado para quedarse.

Comprendiendo el sistema de reunificación de préstamos

Con los sistemas de diversificación de puntos de deuda, el usuario afronta cada fecha de vencimiento su pago, individualmente. En aquellos casos en los que se opta por la reunificación de los préstamos, se genera un único pago que cumple con todas las deudas contraídas.

Agrupa tus deudas

En consecuencia, se reduce el importe mensual a pagar pero se aumenta el plazo de amortización -tiempo en el cual se completa el valor de la deuda soportada-. Entre los detractores de este sistema de financiación económica familiar se insiste en este aspecto. Así, matizan, si bien cada mes se paga un importe menor, lo cierto es que al aumentar el plazo de amortización el coste final por intereses en el tiempo aumenta considerablemente.

Quién realiza la unificación de préstamos

Para proceder a la reunificación de la deuda, debe ser el endeudado el que recurra bien a empresas mediadoras, empresas especializadas en la gestión de los procesos de unificación de préstamos, o bien a una entidad bancaria con la que tenemos varios préstamos y/o hipotecas contratadas.

El proceso de unificación de deuda

¿Puede cualquier ciudadano inmerso en préstamos, créditos e hipotecas acceder a procesos de renegociación de la deuda? A pesar de exponerse como una solución general, antes de poner en marcha el proceso el interesado debe cumplir una serie de requisitos básicos.

En primer término, el deudor no puede elegir qué préstamos unificar, ya que es un proceso que afecta a todas las deudas, explican los expertos financieros consultados. Una vez inicias el procedimiento, todos y cada unos de los préstamos entran en liza.

Previo al comienzo, se debe valorar el porcentaje del valor del bien a hipotecar. Si supera el 80 por ciento, la operación no puede llevarse a cabo. Paralelamente, las entidades tienden a exigir a los solicitantes argumentos financieros que soporten su petición a fin de garantizar la solvencia económica para afrontar el pago. En este sentido, dos son factores claves para la concesión final: no constar en listas de morosos y presentar un aval como respaldo.

De varias cuotas al mes a un único pago mensual

¿Cuáles son los siguientes pasos una vez comprobado y contrastado que se cumplen con los requisitos marcados por las entidades reclamantes? Superado el primer escollo, entra en juego la entidad que el deudor ha seleccionado para la gestión de la reunificación de la deuda.

Ésta, analiza las deudas contraídas, los intereses contratados y los tiempos de ejecución planificados. Esta disección financiera permite a la entidad encontrar el importe mensual óptimo para permitir al contratante cumplir con la deuda sin poner en riesgo para sí y para la entidad prestadora la devolución total del importe consignado.

A partir de este punto se inician los procesos de negociación con las entidades que han prestado el dinero al ciudadano. Dicha negociación no aborda la reducción de la deuda sino unos plazos más extensos para poder reducir la cuota, de tal forma que facilite su pago seguro al deudor.

Los gastos y riesgos que implica

A pesar de la campaña de marketing que han puesto en marcha diversas entidades mediadoras, la reunificación de la deuda puede generar nuevos gastos que no siempre conoce el firmante. Así, si bien se reduce la cuota mensual a pagar del préstamo o hipoteca, se extiende el tiempo en vigor de la misma, por lo que, consecuentemente, el total de intereses a pagar será mayor que antes de la unificación.

Los gastos que genera la operación no se limitan a estos intereses. Dado que supone la cancelación de las deudas existentes, en muchos casos esta cancelación está sujeta a una comisión para el caso de.

Al mismo tiempo, reunificar el préstamo implica crear una única vía de endeudamiento, por lo que según las entidades sobre las que se solicite, el demandante puede incurrir en nuevos gastos por apertura de préstamo o hipoteca tales como gastos de tasación del bien hipotecado, el impuesto de Actos Jurídicos Documentados que requiere el proceso de apertura de préstamos o los honorarios de la notaría y de la entidad mediadora. Esta última, en el caso de los bancos se suele obviar.

Reunificacion de prestamos

Uno de los puntos en los que más insisten los diversos expertos consultados es la presencia necesaria de un aval. Explican que la opción más común pasa por poner como aval la propia vivienda o una propiedad inmueble de alto valor propia o de un avalista.

Esto, recalcan, implica un riesgo en caso de impago. Dado que la dación en pago solo funciona en casos extremos, si se incurre en un impago continuado, el prestamista puede reclamar la propiedad sin cancelar la deuda, con la consiguiente pérdida patrimonial para el avalista.

Los expertos en finanzas resaltan la importancia de valorar la opción de reunificación de la deuda en su justa medida, más allá de verla como una opción milagrosa que va a finalizar con la incapacidad de afrontar un endeudamiento por encima de nuestras posibilidades.

El proceso de unificación, como explican, es sencillo, por los que muchos se adscriben a esta modalidad sin hacer un planteamiento matemático de la conveniencia o no de exponer su patrimonio o el del aval a un sistema en el que se reorganiza la deuda pero esta no disminuye.

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