Pago digital
Economía

La sociología del pago digital: cómo los españoles están dejando atrás el efectivo en su vida cotidiana

Hasta hace bien poco, pagar con tarjeta en un bar constituía todo un acontecimiento. Había que preguntar si admitían tarjeta, esperar al datáfono y rezar para que la conexión no fallara. En la actualidad, pagar con este medio, con el móvil o incluso con el reloj se ha vuelto tan natural como pedir un café. Es una realidad aplastante que aunque en España el efectivo no haya desaparecido, sí ha dejado de ser el protagonista absoluto de la vida cotidiana para dejar paso a los métodos de pago digitales.

Del bolsillo al móvil

Resulta más que evidente que en los últimos años, el dinero en efectivo ha ido perdiendo fuelle frente a los pagos electrónicos. La tecnología, la aparición de nuevos métodos de pago y, sobre todo, la pandemia de la Covid-19 han acelerado este cambio. 

Durante esos años se extendió la idea de que los billetes y monedas podían facilitar el contagio, conduciendo a muchas personas a evitarlos y a apostar por tarjetas, pagos móviles o apps como Bizum. Todo ello ha derivado en que cada vez más se hable de una posible economía sin efectivo.

Tanto es así que, según un informe de PwC, el 79 % de los consumidores españoles ya prefiere pagar con tarjeta, wallets digitales o aplicaciones móviles, frente a un uso del efectivo que ha caído hasta el 21 %. Todo hace pensar que el efectivo parece tener los días contados.

Laboratorios sociales del pago digital

No cabe duda de que si existe un lugar donde este cambio cultural se nota de verdad es en bares y cafeterías. Estos espacios, tan cotidianos, tan nuestros y tan españoles, se han convertido en auténticos laboratorios sociales del pago digital. Hoy nadie se sorprende si alguien paga un café con el móvil, divide la cuenta con Bizum o si ni siquiera se digna a sacar la cartera del bolsillo.

Se acabó el contar monedas, esperar el cambio o redondear la cuenta. El pago “contactless” es rápido, silencioso y sobre todo discreto, un hecho que se deja entrever en los datos. De acuerdo con el Banco de España, las transacciones realizadas con medios distintos al efectivo crecieron más de un 11 % en el primer semestre de 2024, y no han vuelto a parar hasta la fecha, corroborando que el pago digital ya forma parte de nuestro ADN.

La tecnología entra en la barra y en la mesa

Esta transformación no afecta únicamente al acto de pagar. Soluciones como SumUp Terminal, que combinan datáfono y sistema de caja inteligente, posibilitan tramitar pedidos, inventarios y cobros directamente desde la mesa, aparte de crear menús digitales con ayuda de la inteligencia artificial.

El resultado no se ha hecho esperar: menos tiempo cobrando, menos errores y una experiencia más fluida tanto para clientes como para camareros. Y es que, tanto para los locales independientes como para las pequeñas cadenas, estos recursos suponen una forma sencilla de modernizarse sin mayores dificultades.

Rapidez, comodidad y nuevas costumbres

Está claro que la pandemia fue el empujón definitivo, pero el hábito se quedó por una razón muy simple: resulta tremendamente cómodo. Como señala Valerio Corsetti, “el consumidor busca rapidez y flexibilidad. Para los restauradores, ofrecer diferentes modalidades de pago ya no es una opción, es una necesidad competitiva”.

Hoy, pagar con tarjeta ya no se percibe como algo formal o excepcional. Es parte del día a día. Y cuando una forma de pago se vuelve invisible, es porque ya se ha integrado por completo en nuestra cultura. 

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